No todas las historias de hadas cuentan con un final feliz y el romántico cuento de amor entre Zakery Owen y Addie Hall, fraguado entre la miseria y la putrefacción de cadáveres que el huracán 'Katrina' dejó a su paso hace apenas un año en la ciudad norteamericana de Nueva Orleáns, ha sido víctima del macabro influjo de la brujería.
El suicidio de Owen después de descuartizar a Hall sólo ha podido fantasear con la esotérica explicación del vudú como su verdadera causa, ya que los periodistas que erigieron a estos dos jóvenes y bellos protagonistas como estandartes de la esperanza entre la devastación del huracán, se niegan a aceptar que el destino y la mera irracionalidad hayan sido los artífices de este trágico final.
Atrás quedaron las anécdotas que varios periódicos estadounidenses utilizaron para dar ánimos a los miles de ciudadanos desesperados por el azote del 'Katrina'. La elocuencia de un apuesto Owen, que consiguió fabricar una cocina con un cubo de metal, o la sensualidad que desprendía Hall llenaron numerosas páginas que millones de personas leyeron a lo largo y ancho del país.
Algunos rieron o, incluso, sintieron vergüenza cuando Hall dijo haber mostrado sus pechos desnudos al paso de los coches patrulla y nadie se sonrojó cuando ambos tuvieron que dedicarse al contrabando ilegal de alcohol para poder sobrevivir en la ciudad.
Últimos pensamientos
Después de superar las adversidades de la madre naturaleza cuesta creer que Owen cayese víctima de su propia locura cuando el pasado martes se arrojaba desde el séptimo piso de un hotel de Nueva Orleáns, después de haber grabado sus últimos pensamientos en vídeo.
La trágica historia no acabó ahí, ya que cuando los agentes de policía llegaron al piso encontraron la cabeza de su compañera sentimental completamente carbonizada dentro de una olla, mientras otras partes descuartizadas de su anatomía estaban distribuidas en otras zonas de la vivienda. Así, por ejemplo, las piernas y los brazos fueron hallados en el horno y el torso en el frigorífico, según publicaba el diario 'The Times'.
Ante este dantesco panorama cuesta creer que aquella idílica historia de amor, que nació justo la noche en que el huracán destrozó la ciudad cuando Hall ofreció refugio a Owen, haya acabado engrosando la lista de capítulos de terror que el 'Katrina' dejó a su paso.
Owen, de 28 años y natural de California, había servido como soldado tanto en Irak como en Afganistán y en la actualidad trabajaba como camarero. En su cadáver se encontraron un total de veintiocho quemaduras, que bien podían reflejar sus años de vida, mientras que en sus testimonios antes de suicidarse afirmaba «haber fracasado» en aspectos como el amor, el matrimonio, la paternidad o la familia. Curiosamente, ambos jóvenes vivían sobre un local de vudú y, al parecer, Hall había echado de casa a Owen días antes por haberle mentido. El amor nació con el paso del 'Katrina', pero el huracán también ha hecho que ambos jóvenes sentenciaran sus vidas a muerte.