Veinticuatro personas, seis banderas, una escalinata enmoquetada, trajes oscuros, corbatas más bien clásicas, sonrisas, nerviosos e insignias, muchas insignias... Al mediodía llega el momento de tomar la foto de familia. El salón Covadonga está inmaculado, preparado para ser el fondo de una nueva instantánea para la historia. Y van 26.
Llegan los Príncipes. Doña Letizia está radiante. Muy guapa y sonriente. Viste falda estampada y top negro con chaqueta roja y un bolso de charol de Prada del mismo color. Camina con don Felipe al interior de la sala y comienzan a llegar los jurados. El primero de ellos, Manuel Fraga Iribarne, que solo falló el año pasado.
Entran en la sala uno a uno reciben el saludo de los futuros Reyes. Se estrechan manos, se multiplican las sonrisas y se intuyen felicitaciones por la llegada de su segundo hijo. «Muchas gracias», repite doña Letizia una y otra vez a todos y cada uno de los jurados. Llegan después los patronos y se reproduce la historia. Por primera vez acude a la recepción Alicia Koplowitz. La Princesa se detiene a hablar con María Teresa Álvarez, esposa de Sabino Fernández Campo, ex jefe de la Casa del Rey Sabino. Son apenas un par de segundos de más los que emplea en un breve comentario, porque el protocolo manda que las cosas vayan rápido y es tiempo de dar entrada a los premiados.
Los fotógrafos se preparan para disparar las primeras imágenes de los galardonados con don Felipe y doña Letizia. Una serena y potente voz en off anuncia su llegada. Los primeros, los representantes de la Sociedad National Geographic, con su presidente, John Fahey, a la cabeza. Llegan después todos los demás: Paul Auster, acompañado por su elegantísima esposa, Siri Hustwedt, y su hija Sophie. Pedro Almodóvar, que como el fotógrafo del 'National Geographic' Reza Deghati, prescindió de traje y corbata, acompañado por su hermano Agustín, Mary Robinson, Juan Ignacio Cirac, William H. y Mimi Gates y, por supuesto, Pau Gasol y compañía.
Cuando el equipo español de baloncesto hizo aparición en la sala a don Felipe se le iluminó la cara con una enorme sonrisa. Había una cierta complicidad en la mirada que le dedicó a los flamantes ganadores del Mundial de Japón.
Los premiados se colocan a la izquierda de los Príncipes antes de que llegue el momento de posar para la historia. Todos han recibido ya sus insignias de la Fundación Príncipe de Asturias y todos se afanan por colocárselas para la instantánea. Pero no es tan fácil como parece y se ayudan unos a otros a atinar en la solapa. Tanto es así que es el mismísimo Pedro Almodóvar quien colocó la insignia asturiana a un Paul Auster de corbata roja.
Y por fin llega el momento de una foto que don Felipe recordará bien. Por primera vez no era el más alto de una instantánea coronada por un rey del baloncesto, Pau Gasol que, para más inri, se situó junto a sus compañeros de la selección en la parte más alta de la escalera. Abajo del todo, don Felipe y doña Letizia. Por cierto que el Príncipe a punto estuvo de hacerle un tapón en toda regla a Pepu Hernández. Y es que la testa aún sin coronar de don Felipe no dejaba ver al entrenador mundialista. Pero para todo hay solución, y el Heredero de la Corona optó por bajar un escalón. Doña Letizia se quedó en el peldaño superior y pronto su esposo le indicó que bajase. Ambos se quedaron a la misma altura.
Hecha la formación y captada la foto número 26 con 24 personas, y, por segunda vez, con doña Letizia en el centro, sólo quedaba deshacerla y comenzar, ya sin cámaras, a charlar con calma.