La directora ejecutiva de Unicef, Ann M. Veneman, apeló ayer «a la conciencia y a la acción colectiva» para evitar que millones de niños mueran por causas «que en gran medida se pueden evitar». En su discurso pronunciado en el Teatro Campoamor instantes después de recoger el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, Veneman relató el trabajo que realiza en la actualidad Unicef y aseguró que en los últimos sesenta años «constatamos que se han dado grandes pasos hacia delante, no sólo para los niños de Europa y parte de Asia, sino también para millones de niños en el mundo en desarrollo».
Pero Veneman aseguró que «aún queda mucho por hacer», pese a que «el mundo está libre de viruela, hay más niños escolarizados que nunca y, aproximadamente, mil millones de personas más que en 1990 tienen acceso hoy a agua segura».
«Todavía vivimos en un mundo donde más de dos mil millones de personas viven con dos dólares al día o menos (...) y en el que más de diez millones de niños al año mueren por enfermedad o malnutrición», aseguró la directora ejecutiva de Unicef.
«Vivimos en un mundo donde los desastres naturales, la explotación, la hambruna y el hambre todavía ponen en peligro la paz y la estabilidad», añadió Veneman, quien aseguró haber «visto a mujeres y bebés en países como Malawi que se están muriendo de sida» o «haber hablado con niños en India o Sri Lanka que el tsunami convirtió en huérfanos».
Todos estos niños, dijo Veneman para concluir su discurso, son los que «apelan a nuestra conciencia colectiva y dependen de nuestra acción colectiva». En nombre de todos estos niños, Veneman expresó su gratitud por el galardón.