Sábado, 21 de octubre de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA

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«¿Peeeeeeeedrooooooooo!»
Almodóvar, con una entrada hollywoodiense de la mano de Penélope Cruz, fue uno de los más aplaudidos a la llegada al Teatro Campoamor
«¿Peeeeeeeedrooooooooo!»
DE CINE. La entrada al Campoamor de Pedro Almodóvar y Penélope Cruz, siempre cogidos de la mano, fue la más aplaudida.
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El glamour sacudió ayer Oviedo y lo hizo al más puro estilo 'Hollywood'. Al menos, esa fue la impresión que dio la llegada de los premiados y las personalidades a la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Sin duda, Almodóvar fue la estrella de la noche para las miles de personas que desde primera hora de la tarde rodeaban el Teatro Campoamor. Y como tal, su salida del coche fue de las que mayores ovaciones arrancaron. Junto a él, descendía del coche Penélope Cruz, recién llegada al Principado. Y claro, el famoso grito de «¿Pedro!, ¿Pedro!» que la actriz profirió en la recordada ceremonia de los Oscar donde el realizador se hizo con la estatuilla de oro, fue imitado a rabiar por algunos de los admiradores del manchego más universal.

En todo momento cogidos de la mano, ambos se detuvieron y saludaron al público. Algo que agradeció Esther Gutiérrez, que veía el evento desde el establecimiento de fotografía donde trabaja: «Me da rabia. Nosotras estamos siempre aquí y cuando ocurre algo interesante no lo podemos ver bien porque se pone todo el mundo delante». Pero no pasa nada. Una escalera y unos prismáticos de la misma tienda ponían el resto y llegaban donde el ojo no puede. Y si no, siempre queda el sonido de las gaitas, «que me encantan», explicaba entusiasmada.

Menos afortunados fueron Adrián, Laura y María. Tres amigos cuya ilusión era ver a la selección española de baloncesto y aunque llevaban desde las cuatro de la tarde haciendo guardia «no pudimos coger buen sitio porque estaba todo ocupado». Así que nada, esperaron hasta la clausura de la entrega para saldar la deuda. Cámara de fotos en mano, por supuesto.

Lo mismo le sucedió a Inés González. «Quería llegar con tiempo suficiente pero ha sido imposible. Eso sí, seguro que veo a los jugadores de baloncesto porque son altos», decía momentos antes de la llegada de Pepu Hernández y los suyos. Una pancarta que rezaba 'Selección de baloncesto. Sois los mejores', saludaba a los jugadores que en distintos coches acudían a la alfombra del Campoamor. Pau Gasol, que llegó junto a Felipe Reyes, fue el más vitoreado.

Lo pudo constatar Covadonga que, sobre los hombros de su papá Ramón, no se perdía a ninguno de los que por allí desfilaban. «Hemos venido desde Villaviciosa porque le encantan las gaitas», contaba su padre, sorprendido por el despliegue de seguridad para el acto. «Y bueno, a mí me encantan los deportes, así que he podido ver a la selección», admitía más tarde. Eso sí, el año que viene «repetimos», sentenció al finalizar el evento.

Los más esperados

Hubo quienes, como la ex ministra Carmen Alborch, se acercaron más al público e incluso charlaron un poco con las personas situadas al otro lado de la barrera. José María Pérez y su novia, Mercedes Márquez, cordobeses los dos, aprovecharon las vacaciones para dejarse caer por el acto. «No estamos aquí por esto, pero Mercedes quería ver a la Leti», explicaba José María.

Apenas cinco minutos antes de la hora prevista para el acto, su novia recibía la merecida recompensa. Fue la llegada más esperada, tanto por los medios de comunicación como por el público. Primero descendió la reina doña Sofía, después la princesa Letizia y el príncipe Felipe.

Tras el saludo de rigor y los aplausos del gentío, los tres avanzaron hacia la entrada y, muy sonrientes doña Letizia y doña Sofía, posaron para los medios de comunicación. Empezaba la ceremonia.

 
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