Dicen que es una mujer muy inteligente, que aprende rápido, que en poco tiempo ha sabido asumir su papel como Princesa de Asturias. Pasó doña Letizia de contar los Premios como periodista a ser la auténtica protagonista. Lo fue hace dos años cuando se estrenaba como esposa de don Felipe en una ceremonia cuya presencia la hizo especialmente emotiva.
Aquel viernes de 2004 a doña Letizia se le humedecieron los ojos al escuchar a su marido. Y hubo quien cuestionó y criticó que se dejara llevar por las emociones, aunque también es cierto que fueron muchos los que aplaudieron su gesto de humanidad en las tablas del Campoamor.
Esa escena no se repitió en la tarde de ayer. Sentada junto al Príncipe en la mesa presidencial, mantuvo una actitud calmada, mucho más contenida. Evitó gestos y no abundó en sonrisas durante la ceremonia.
Sí las hubo antes. A su entrada en el teatro, cuando caminaba junto a su marido y posaba junto a la Reina. Sus paisanos la miraban y aplaudían y ella se dejaba querer, aunque siempre manteniendo las formas.
Vestía discreta, en tonos rosa, con un vestido de punto y abrigo a juego. Con el pelo recogido en un moño, caminó por el teatro rumbo al escenario junto a su esposo con andar firme y sin miedo. Y en su viaje, se encontró con su abuela, Menchu Álvarez del Valle, que, desde la fila diez, la tocó a su paso para infundirle ánimo ante esta su segunda entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Estaba junto a ella la madre de la Princesa, Paloma Rocasolano, que acudía por primera a la ceremonia de entrega de los galardones y conservaba animadamente con su ex suegra en los prolegómenos.
Por cierto que la Princesa no podrá ver de nuevo hoy a su abuela. Porque doña Letizia regresó anoche a Madrid junto a la reina doña Sofía al concluir la recepción que se celebró en el Hotel de la Reconquista con los galardonados, indicó a Efe un portavoz de la Casa del Rey.
De esta forma, el Heredero de la Corona se desplazará hoy en solitario a la localidad de Vega de Sariego para hacer entrega a su comunidad vecinal del premio al Pueblo Ejemplar de Asturias, con el que se pondrá fin a la estancia de cuatro días de don Felipe en el Principado para entregar los galardones que llevan su nombre. Durante la tarde, regresará a Madrid.