Tras la crisis de los concejales díscolos, la reciente celebración del congreso local del PP parece haber supuesto un punto de inflexión en el partido.
-¿Cómo ha visto los problemas internos del partido?
-En el PP de Gijón hay sitio para todos, incluso para las voces discrepantes. Pero hay unas condiciones mínimas que se deben seguir, que es el respeto a los órganos del partido. Todo el que trabaje en esta dirección tendrá cabida en el partido.
-Tras el congreso, ¿ha vuelto la normalidad?
-Los militantes han apostado por sus opciones y Pilar Fernández Pardo ha ganado de forma rotunda. Para mí ya es agua pasada. Todos somos compañeros y vamos a trabajar por la idea de conseguir la Alcaldía de Gijón, que es lo que nos han pedido los militantes.
-¿Se ha visto afectada su relación con los concejales díscolos?
-Evidentemente, quizás ahora no vamos a tomar juntos el café, pero mi relación es de respeto y cordialidad. De forma legítima, tenían otra opción, con De Prado y Fernando Landa, que yo no compartía. Los experimentos deben hacerse con gaseosa y si nosotros ya teníamos al mejor candidato, que es Pilar, ¿por qué íbamos a echarlo por tierra?
-¿Cómo ve a Pilar Fernández Pardo como candidata a alcaldesa?
-Es una persona fuerte y accesible. Sabe llegar a la gente y por su propia valía personal puede conseguir esa pequeña diferencia que nos haga pasar de 11 a 14 concejales.
-¿Y si hubiera ganado De Prado?
-Tenemos una visión distinta. Seguramente habría dimitido.