Fue candidato a la Alcaldía por el CDS en 1995, pero entonces su proyecto no fructificó. Un lustro más tarde, ya en las filas del Partido Popular, Juan Carlos Santos entró «de rebote» en el Ayuntamiento de Gijón para sustituir como concejal a Mercedes Fernández, Cherines, cuando ésta fue nombrada delegada del Gobierno. Ahora, convertido en una de las caras más visibles del PP local, afronta sus últimos meses como edil tras anunciar que no tiene intención de engrosar las listas municipales para los comicios de 2007.
-Deja usted la política municipal por motivos personales...
-No me presentaré por decisión propia, pero es algo que ya tenía claro cuando empezó la legislatura. Soy una persona que siempre ha trabajado por objetivos y mi objetivo era estar dos mandatos y no más, por eso me voy. En cualquier caso, no abandono la política en sí, porque es algo que llevo en la sangre desde los 18 años. Ahora quedaré a disposición del partido.
-¿Significa eso que está abierto a ocupar cargos municipales si el PP ganara las elecciones?
-Sinceramente, cuando digo que estoy a disposición del partido lo digo sin ninguna pretensión. Lo que sea se tendrá que valorar en su momento. En cualquier caso, estoy abierto a cualquier proposición ilusionante, como creo que es mi obligación. En un escenario político en el que Pilar Fernández Pardo sea alcaldesa y Ovidio Sánchez presidente del Principado, se abre un abanico de posibilidades y no arrimar el hombro en esa situación no sería leal.
-Le veo muy seguro de la victoria ...
-Tengo la sensación de que estamos en un preludio de lo que va a ser un cambio histórico. Tenemos líder, un gran equipo y un proyecto de ciudad. El PSOE está desgastado y desmotivado. En Gijón hace falta aire fresco y creo que también lo necesitan los socialistas, que tras 30 años en el poder tienen una estructura endogámica. Son todos familiares.
-¿Se mantendrá en una oposición tan firme hasta dejar el cargo?
-Defiendo con vehemencia mis ideas y, lógicamente, siempre intento hacer ver el lado contrario del oponente. Comprendo que pueden tener hasta cosas buenas, pero mi función no es destacarlas. Por lo demás, el trato con los concejales del PSOE es cordial.
«Se gasta el triple»
-¿Se considera el azote de EMTUSA?
-EMTUSA es un vaso que se ha ido colmando gota a gota y como miembro del consejo de administración mi deber es denunciar su mala situación. En EMTUSA no sobran 300 personas, sólo sobran cuatro, que son la gangrena de esa empresa. Ahora se gasta incluso el triple que cuando estaba Areces y, además, da servicio a menos gente.
-Si hiciera un balance de estos seis años de concejal, ¿qué destacaría?
-Lo más positivo ha sido trabajar por los intereses de la ciudad desde la perspectiva de nuestras ideas. A nivel personal, destacaría lo mucho que he aprendido, básicamente de humildad. Cuando viene una persona a contarme un problema o un proyecto, la intento tratar como si fuera la persona más importante del mundo.
-¿Y lo más negativo?
-Sin duda, todo lo que tuvimos que vivir cuando el tema de la guerra de Irak. Se nos llamaba sin tapujos fascistas, hijos de puta y asesinos.
-Una respuesta suya tuvo hondo calado nacional...
-La frase fue totalmente sacada de contexto. Algunos manifestantes entraron vociferando al Ayuntamiento, insultándonos y agrediendo. La concejala Gloria Fernández dijo que si no nos gustaba teníamos que cambiarnos de partido, a lo que contesté: «¿Esa es la puta democracia que tú defiendes?». Fue una reacción humana, en un ambiente de total crispación, y la expresión no tenía el sentido que se le quiso dar después. Se sacó de contexto porque interesaba a nivel nacional.
-¿Cómo le marcó el incidente?
-Mis familiares, sobre todo, lo pasaron muy mal. Pero no le guardo rencor a nadie. Si ofendí a alguien le pido perdón, pero lo que no haré es dar ni un paso atrás ni para tomar impulso. Tengo mis ideas y pido un respeto para ellas, se compartan o no.
-¿Cómo afronta el inicio de una vida alejado de la actividad pública?
-Soy una persona que siempre va a estar trabajando, de una manera u otra. A lo mejor me tomo un año sabático, como Garzón. Hay veces que necesitas quitarte las inercias en tu comportamiento.