El Centro Tecnológico del Acero y Materiales Metálicos ha puesto en marcha un horno de fusión por inducción tras una inversión de 400.000 euros y que permitirá desarrollar investigaciones en el campo de las aleaciones ligeras. Los equipos avilesinos se centrarán en el desarrollo de nuevas cualidades de aluminio.
«Es un campo en el que comenzamos a trabajar con la nueva sede. Es un grupo que crece, tanto en esta línea como en las aleaciones de base de hierro, un campo donde ya se investigaba», explica José Manuel Artímez Encima, responsable del grupo de Desarrollo de Aceros y Aleaciones.
Junto a él trabajan Elvira Segurado, Jesús Alberto García Ferreño y Lorena Fernández Novoa. El horno es un equipo semi-industrial que sirve de planta piloto para futuros proyectos industriales. El horno cuenta con un doble crisol, cada uno con un refractario diferente. Cada crisol dispone de una capacidad de 70 kilos.
«Es un sistema ideal para hacer nuevas aleaciones», explica Artímez. El equipo de investigación trabaja en la actualidad sobre siete proyectos diferentes. Dos empresas asturianas y otro centro tecnológico se han implicado en investigaciones que, por seguridad industrial, no se pueden revelar.
A la vez, el Centro Tecnológico desarrolla proyectos de investigación propios y que se dirigen a encontrar nuevas calidades de aluminio y que sean capaces de resistir las altas temperaturas. «Si conseguimos resultados positivos puede ser muy interesante para la industria del automóvil», comenta Artímez.
Los trabajos de investigación pueden requerir entre dos y tres años hasta lograr un resultado. Pasado ese tiempo, se cuenta con suficiente información para archivar ese trabajo o continuar investigando.
En todos los casos se trabaja de la misma forma. En primer lugar, se elabora un diseño teórico de la aleación. Un trabajo donde la aplicación informática Thermocalc permite simular los resultados y avanzar.
Con los resultados obtenidos, se prepara una aleación con el nuevo horno. Sus características permiten obtener datos similares al de una planta industrial, con el ahorro de costes que aporta un menor volumen de material fundido.
En una tercera fase, se analizan los datos bajo diferentes parámetros para confirmar si los resultados obtenidos son los deseados. En caso positivo, la investigación concluye preparando su aplicación industrial.