Más de un centenar de leoneses participaron ayer en el almuerzo de hermandad que puso fin a una semana de celebración en Gijón de las fiestas de San Froilán, organizadas por la Casa de León en Asturias. El encuentro brindó la oportunidad de homenajear a dos veteranos socios de la casa regional, Aquilino Guerrero y Pilar Villoria, quienes dijeron encontrarse «como en familia» por el cariño demostrado por sus paisanos.
Aquilino Guerrero, nacido hace 75 años en Valdesandinas del Páramo, un pueblo situado en La Bañeza, sobre el río Órbigo, es y se siente leonés, pero no sólo asegura que está «agradecido» a los asturianos por el trato recibido durante ya más de 30 años en esta tierra, sino que demuestra con hechos que ama Asturias.
Aquilino y su esposa tuvieron la oportunidad de regresar definitivamente a su pueblo cuando se jubilaron y decidieron alquilar el bar en el que, con el nombre leonés de 'Bañeza', «servimos muchos bocadillos y comidas». Pero, enraizados en Gijón, decidieron quedarse, favorecidos por la facilidad de mantener estrecha vinculación con el terruño que proporciona la cercanía entre ambas provincias.
En su pueblo, Aquilino y Pilar tienen buenos amigos y familiares, pero el ayer homenajeado no oculta que «me encuentro aquí mejor, porque hay más oportunidades de esparcimiento».
En la Casa de León en Asturias está una de sus preferidas. Aquilino y Pilar no sólo son dos de los socios más veteranos, sino también de los más participativos. Por sus instalaciones pasan casi a diario para «echar la partida y charlar con los contertulios habituales». Por eso, a su juicio está plenamente justificada una casa regional de una provincia que se encuentra a menos de una hora por carretera desde Gijón. No es por morriña, dice Aquilino, sino porque «hay un ambiente muy bueno y te encuentras como en familia».
Con la familia
Los homenajeados por la Casa de León en Asturias en el contexto de las fiestas de San Froilán no llegaron solos al Principado. Ya habían nacido sus tres hijos, que les acompañaron, si bien dos de ellos se fueron pronto a estudiar a Madrid y allí encontraron también trabajo. «El menor -dijo Aquilino- es el que se siente más asturiano. Llegó aquí con un año y actualmente, con 34, trabaja en Avilés».
Por lo que a la Casa de León en Asturias se refiere, su portavoz, Andrés Cuñado, destacó ayer que durante este año le nació una hermana, en Avilés. Son ya dos, por lo tanto, las casas regionales leonesas en Asturias, que colaboran sin pugna por captar socios. La de Gijón agrupa a cerca de 150 familias, casi todas vecinas de la ciudad. La actividad es importante y entre los actos organizados anualmente destacan dos festivales gastronómicos: el del cocido maragato y el del botillo. El almuerzo de ayer, más íntimo que los antes citados, puso fin a una semana en la que, además de competiciones de tute, mus y otros juegos, varias entidades asturianas colaboraron para poner música y teatro.