Se pueden comer? La pregunta se repite desde la primera edición de la Muestra Micológica Villa de Gijón, y ya va por la décimotercera. Los miembros de la Sociedad Asturiana de Micología (SAM), organizadora de exposición, responden con gusto. No les importa explicar una y otra vez que ese hongo rojo y moteado, que ilustra todos los cuentos, es la Amanitas muscaria. Bonita, sí, pero «tóxica», aunque una 'hermanita de la caridad' al lado de su prima, la Amanitas phalloides, mucho menos atractiva que la anterior, pero cuya ingesta puede resultar mortal.
Ambas pueden contemplarse, junto con otros 300 hongos -la mayoría comestibles-, en el Centro Municipal de El Coto. Una muestra efímera -abrió ayer y se clausura hoy con una jornada dirigida fundamentalmente a los colegios- porque la vida de sus protagonistas también lo es, pero que, año tras año, atrae a más personas. Según asegura el presidente de la SAM, Ángel Rico, «desde hace unos años la micología se ha puesto de moda y hoy es difícil ir a un bosque sin encontrarse con decenas de personas recogiendo setas, mucha de ellas -advierte- sin ningún conocimiento ni respeto por el medio».
De ahí que, con esta muestra y el ciclo de conferencias que se prolongará hasta el próximo miércoles, se intente concienciar a los ciudadanos de la necesidad de «disfrutar, pero también conservar el paraíso micológico que es Asturias», precisa Rico.
Un paraíso para la vista y, este año, también para el paladar. Porque los hongos se han convertido en uno de los manjares del otoño a los que pocos pueden resistirse. Menos aún, si éstos son preparados por unas manos expertas, como las del micólogo y cocinero vasco José Antonio Muñoz Vivas, que ayer cocinó en directo para los visitantes de la exposición.
Miles de recetas
Vivas eligió dos recetas sencillas: tortilla de setas y Boletus edulis -para muchos la seta más rica- confitados con cebolla y emulsionados con queso fresco de untar. Pero el recetario de este cocinero es inmenso. En sus seis libros publicados, a los que pronto se sumarán otros dos, el cocinero ha mostrado las mil y una posibilidades culinarias de los hongos, con «casi 3.000 platos».
Muñoz Vivas desveló al público algunos de los secretos para conseguir que un sencillo revuelto se convierta en una exquisitez: «Combinar varias setas y conseguir una mezcla armónica de sabores y texturas, con hongos gelatinosos, fibrosos y granulosos».
En la muestra se echó en falta la Amanita cesarea, de las más escasas y sabrosas, aunque se expuso por primera vez alguna rareza traída desde la meseta, como la Leucopaxillus lepistoides. ¿