PUES sí, tienen razón Pérez Touriño, presidente de la Xunta de Galicia, y Areces: el AVE del Cantábrico no es prioritario. Como no debería serlo la autovía en construcción a La Espina, que sólo tiene sentido desde Oviedo a Cornellana.
El AVE del Cantábrico fue una ocurrencia del anterior Gobierno, incluida en el paquete de promesas encaminado a mitigar los efectos de la catástrofe del 'Prestige'. Y la autovía a La Espina es una frivolidad de los tiempos de la pinza sindicatos mineros-Gobierno anterior.
En materia de obras públicas, lo pioritario para Asturias es terminar la autovía del Cantábrico entre Baamonde (Lugo) y Unquera (Cantabria) -y si se me apura el tramo recién aprobado entre Heras y Torrelavega, asimismo en Cantabria-.
También es prioritaria la ampliación de El Musel, como lo son las obras de la variante ferroviaria de Pajares y las del AVE entre Valladolid, León y La Robla y entre Pola de Lena y Gijón. Todo ello es prioritario para Asturias, ahora y en los próximos años, contemplada la situación con realismo y sin dar la lata con promesas de muy difícil cumplimiento a corto y medio plazo, que los fondos europeos se acaban.
No se acaba, en cambio, la creatividad municipal: el pasado verano las playas de Gijón tuvieron 1.936.318 bañistas. Constituye un admirable alarde de precisión tener la certeza de que no fueron 1.936.319 ni 1.936.317; no, fueron 1.936.318. ¿Cómo los habrán contado, si en las playas todavía no hay tornos de entrada? Es la creatividad que no cesa, la misma que convierte la playa de El Rinconín en playa del Cervigón. Oiga, ¿es esto Gijón, seguimos en Gijón?