La primera jornada de huelga de médicos no provocó grandes colapsos en los centros sanitarios de la región. Los servicios mínimos, de hasta un 60%, unidos a la escasa asistencia de pacientes, propiciaron que únicamente 548 asturianos se viesen afectados por el paro, según los cálculos del Servicio de Salud del Principado (Sespa). La cifra se corresponde con algo más del 7% de los usuarios que a diario, y de media, acuden para ser atendidos en los hospitales y en las consultas de los especialistas. El gerente del Sespa, Juan José Cañas, señaló que Salud se vio obligada a cerrar 20 quirófanos, lo que supuso la anulación de 37 intervenciones. En cuanto a consultas, mientras que en Atención Primaria «no hubo ninguna cancelación», en Especializada la cifra de suspensiones fue de 44, con 397 usuarios afectados, a las que hay que sumar 12 pruebas diagnósticas «que no pudieron realizarse» y que perjudicaron a 114 personas.
Respecto al seguimiento, el baile de cifras es el habitual en estas ocasiones. El consejero de Salud, Rafael Sariego, lo cifró en un 14%, muy lejos del 68% estimado por el Sindicato Médico (Simpa). En este sentido, el consejero pidió al sindicato que, en caso de ser cierto ese dato, facilite los nombres de los facultativos que se unieron a la movilización, ya que «los encargados de controlar dicen que ha sido del 14%». Según el gerente del Sespa «de los 2.376 médicos de la sanidad pública asturiana, han participado en la huelga 328, de los que 222 corresponden a Atención Especializada y 106 a Primaria».
Cañas volvió a pedir «comprensión a la población» porque, insistió, «chocamos con la inflexibilidad de un sindicato» y aseguró que los pacientes afectados «serán atendidos en el plazo más breve posible». No obstante, descartó derivar las intervenciones anuladas a hospitales concertados, «porque la concertación ya está en sus máximos» y rechazó negociar con el Simpa «mientras dure la huelga», por lo que sólo evitarán las seis jornadas de paro previstas «una llamada del Simpa para negociar».
En este sentido, el consejero de Salud, Rafael Sariego, volvió a recriminar al sindicato, anoche, en una entrevista concedida a Canal 10, el hecho de ir a la huelga cuando casi se había llegado a un acuerdo y con «la negociación casi cerrada». En pleno conflicto, el consejero insistió en negar que los profesionales asturianos estén mal pagados: «Están en un nivel parecido a otras regiones», y señaló que «en torno a 2.000 médicos» de los 2.376 que hay en la sanidad pública asturiana ganan más de 45.000 euros al año. Sea como sea, volvió a mostrarse muy crítico con la actitud del Simpa por provocar una huelga «que pagan los ciudadanos». Es más, se lamentó de que «el propio personal sanitario anuncie un colapso como un éxito; no lo puedo entender».
Además, Sariego cifró ayer, por primera vez, el coste de la oferta que el Principado presentó al Simpa para el desarrollo total de la carrera profesional: cincuenta millones de euros le supondrá a las arcas regionales la actualización de salarios, teniendo en cuenta los incrementos sucesivos que recibirán los profesionales actualmente en activo durante su vida laboral. Se trata de la misma cantidad con la que se llegó a un acuerdo con el colectivo en la última huelga, la del año 2002.
En cuanto al acceso a la carrera profesional, replicó al Simpa -que en todo momento diferenció de los médicos como colectivo-, que no sólo debe producirse «por antigüedad, sino por la capacidad de aportar cosas al sistema», es decir, por méritos, algo que el sindicato ha rechazado en la negociación.
Por su parte, el gerente del Sespa sí se mostró optimista con la posibilidad de llegar a un acuerdo si el Simpa opta por abandonar la huelga y reiniciar las negociaciones. Las diferencias, aseguró, «no son tantas». Sin embargo, a la hora de relatar los posibles acuerdos, sólo respecto a la universalidad de la carrera profesional, que reclama el Simpa, encuentra Cañas que es posible conciliar posiciones, ya que «es tan fácil como que el personal no estatutario pida su conversión, con un formulario que les facilitaremos».
«Ahora no toca»
En su opinión, el otro caballo de batalla, la reversibilidad, es cuestión de «respeto a los asturianos», ya que entiende que el médico que llega al nivel superior, lo que le proporciona 12.000 euros anuales, «debe comprometerse con mantener un nivel de excelencia en su trabajo». Y respecto al último punto, el plus de productividad, entiende Cañas que «ahora no toca», ya que la actual negociación «se refiere a la implantación de la carrera profesional» y la productividad «será analizada el año que viene, pero no ahora».
Con tal grado de discrepancia, todo apunta a que el paro continuará las jornadas programadas y que la anulación de servicios irá en aumento, a pesar de los «abusivos», según el Simpa, servicios mínimos decretados. A ese respecto, el sindicato hizo público ayer un comunicado en el que desvela que el Tribunal Constitucional les ha dado ahora la razón con la impugnación de los servicios mínimos marcados por el Principado en la huelga de 2002. Dice el alto tribunal que «deben ser marcados por una autoridad política imparcial», y nunca por el Servicio de Salud, como en aquel y en este caso.
Postura indefendible
Por su parte, el consejero de Justicia, Seguridad Pública y Relaciones Exteriores, Francisco Javier García Valledor, consideró ayer que la postura del Simpa «no es defendible» y expresó su acuerdo con la actuación del Gobierno regional. Es más, estimó que el Sespa ha hecho un esfuerzo importante «dentro de una posición coherente». En su opinión, la carrera profesional «no puede ser exclusivamente para titulados del sector sanitario, sino que debe afectar al conjunto de empleados públicos».