Un infarto múltiple, tras una mala noche, puso ayer fin a la vida del padre Carlos Lozano en un centro sanitario de Valladolid. Tenía sólo 64 años, ejercía como superior de la comunidad del Cristo Rey en la ciudad pucelana y padecía severos problemas circulatorios desde hacía tiempo. No obstante, su muerte fue recibida como «una terrible sorpresa» por toda la comunidad, pues «su vitalidad era intensa y su actividad muy eficaz».
La vida de Carlos Lozano estuvo íntimamente ligada a la comunidad jesuita gijonesa entre los años 1981 y 1993, etapa en la que fue rector y profesor del colegio de la Inmaculada, así como director del Hogar de San José y rector del Natahoyo. Tras un periplo en Valladolid y Logroño, en 2000 fue nombrado director general de los centros educativos de Asturias (Inmaculada y Revillagigedo en Gijón, y San Ignacio en Oviedo), y a la vez consultor de la provincia de Castilla; cargos que desempeñó hasta 2004, cuando se fue a Brasil al curso Curfopal, para regresar en 2005 a Valladolid.
Hoy, a las 16.30 horas, tendrá lugar una misa corpore insepulto en la capilla doméstica de Villagarcía de Campos (Valladolid), tras la cual recibirá sepultura en el cementerio de la casa.