Apenas eran las ocho de la tarde y 200 puntuales invitados guardaban cola para entrar en el salón que el restaurante Las Delicias había reservado para celebrar la décima edición del Homenaje a los Mayores, que desde hace una década organiza la Asociación de Vecinos San Julián. Mientras, los cuatro galardonados de este año intercambiaban impresiones. Palmira Menéndez, Jaime Cortina y el matrimonio formado por Carmen Azcano y José Menéndez se mostraban tranquilos y expectantes. Después de una vida entregada a Somió, la parroquia iba ahora a ponerse en pie y aplaudirles.
«Me da rabia, porque hace poco tuve una caída y me toca venir con muletas, pero esto ayuda a uno a recuperarse», dijo Palmira, quien no pudo esconder su orgullo por recibir el reconocimiento «del lugar donde nací y viví». Ésa es la razón de que pocos vecinos no sepan quién es 'La Sastra', sobrenombre que Palmira se ganó dedicando años a la costura y al que hizo honor: «Con 85 años, enhebraba sin titubear una aguja», recordó el encargado de dirigir el acto y secretario de la asociación, Miguel Ángel González-Posada. Y, aunque ahora, a sus 90, ha perdido algo de vista «mantiene la vitalidad que la hará recuperarse de su rotura de cadera».
Igual de célebre en la parroquia es Jaime Cortina Bada, socio fundador de la Sociedad Recreativa el Llar de Somió. Aunque se define como alguien «de pocas palabras», sus vecinos saben que ha sabido aprovechar la vida. «Nuestro protagonista se recreó en el deporte durante los 34 meses de mili en el Cuartel del Simancas, donde no recuerda haber dormido una sola noche», destacó González-Posada.
Los últimos en recoger el obsequio de cerámica que se repartió a los mayores de este año, fueron Carmen Azcano y José Menéndez, a punto de cumplir sus bodas de oro. «Me gustaría que no fuese tan neciu y me hubiera llevado más de viaje», regañaba Carmen sin poder esconder la alegría de escuchar a su marido: «Lo más destacable es la buena vida que nos pegamos», sentenció José.
Nueva sede
Tras la cena, hubo tiempo para todo. Incluso para revindicaciones. «Mirad a vuestro alrededor, el número de personas aquí presentes pueden daros la imagen de lo que representa un escaso 12% de los miembros de la asociación de San Julián. Sí, los que tenemos escasos 15 metros cuadrados para organizar nuestras actividades», protestaron los vecinos, que llevan años pidiendo un nuevo local social.
No obstante, la cita no debía perder alegría, por lo que se sortearon entre los asistentes decenas de regalos cedidos por los comerciantes de la zona. Ya de retirada, todos pudieron llevarse una pequeña planta de recuerdo a sus casas.