El trabajo de la piel es una de las artesanías más antiguas que conoce la humanidad. Carmen Ceñal sigue la más pura tradición del guarnicionero a la hora de trabajar el cuero, que traduce en objetos de uso cotidiano. En su taller, la artesana crea y elabora personalmente todas sus piezas: las idea y diseña, prepara los patrones, escoge las piezas, las cose a mano e, incluso, las tiñe dándoles su toque personal. «Un detalle de cuero es para toda la vida», explica esta artesana.
-¿Cómo empezó en el mundo de la artesanía del cuero?
-La verdad es que yo llegué al trabajo del cuero de forma un poco casual. Fue un poco como hobbie y también porque mi pareja se dedica a esto. De eso hace ya once años y es que realmente este trabajo artesano y tan creativo me encantó y me enganchó.
-Aunque elabora todo tipo de complementos y accesorios hechos con cuero, ¿tiene alguna pieza preferida a la hora de crear?
-Pienso que no tengo ninguna pieza favorita a la hora de trabajar. Me gusta mucho hacer cinturones, monederos, también pendientes; en realidad, disfruto creando cualquier pieza.
-¿Cómo es la respuesta del público ante sus piezas?, ¿está de moda el cuero?
-Yo acudo a muchas ferias de artesanía y tengo que decir que en todas partes la respuesta es muy buena. A la gente le gusta mucho el cuero, no sé si porque está de moda o porque realmente son piezas muy bonitas y el público sabe que son para toda la vida.
-¿Es dura la vida del artesano yendo de feria en feria?
-Tiene momentos duros, pero es una vida muy bonita. Yo tengo una pequeña empresa familiar, me reparto el trabajo con mi pareja y es muy gratificante para los dos llegar a una feria y ver que nuestros trabajos gustan a la gente.
-¿Cuál cree que es el sello personal que define a sus creaciones?
-Creo que el color. La forma que tenemos de usar los colores nos diferencia de los demás. Yo, por ejemplo, disfruto mucho tiñendo el cuero y creo que consigo colores y efectos muy bonitos. El resultado es muy espectacular y pienso que hay poca gente que lo consiga.