La publicación ayer en el Boletín Oficial del Principado de Asturias de la Ordenanza Municipal Reguladora de las Obras de Instalación o Reparación de Servicios en la Vía Pública supone la entrada en vigor de la primera norma por la que el Ayuntamiento regulará las obras en las calles de la ciudad.
La ordenanza reduce los plazos en los que las empresas, salvo casos de emergencia, podrán volver a abrir una calle para mejorar sus redes de aguas, saneamiento, comunicaciones o energía. Será pasados ochos años, en vez de diez como hasta ahora, para las calles de nueva construcción, y de cinco años a cuatro para las de reurbanización.
Por el contrario, endurece las condiciones de limpieza, seguridad y ruido para estas obras. Las empresas deberán cerrar, por ejemplo, las zanjas al finalizar la jornada de trabajo, y una vez iniciadas las obras no podrán detenerse hasta su finalización.
También prohíbe la acumulación de materiales en las aceras o calzadas. Una norma así habría impedido estas prácticas en los trabajos en Uría este verano.