Sabino Fernández Campo (Latores, 1918) transmite seguridad en las distancias cortas. Su voz suena serena, cercana, y a sus 88 años sus testimonios son el fruto de una vida repleta. Tras una etapa en el Ejército, en 1959 inició una ascendente carrera política. Fue secretario de seis ministros del Ejército, subsecretario de Presidencia y de Información y Turismo, y jefe de la Casa de Su Majestad el Rey. Casado en dos ocasiones, tuvo diez hijos y su infancia siempre estará ligada a Oviedo, la ciudad a la que vendrá a morir.
Ayer regresó a la capital para poner el broche final a las conferencias de la Sociedad Ovetense de Festejos (SOF). 'Mis recuerdos ovetenses' fue el título.
-¿Qué Oviedo recuerda de su niñez?
-Un Oviedo muy pequeño, en el que todo el mundo se conocía, en el que había todavía coches de caballos. Casi todos nos conocíamos, y los que tenían automóvil eran unas personas a las que todos señalábamos, porque eran muy pocos. Se trataba de una ciudad muy distinta que fue evolucionando hasta llegar al momento actual.
-¿En qué colegio estudió?
-Fui a la academia Ojanguren, que ya no existe. Sin embargo, todos los años los antiguos alumnos organizan una comida en Oviedo. Como es lógico, a mí no me gana nadie ya, y aunque fui alguna vez ya no conozco a ninguna de las personas que van, pero tenemos como lazo de unión el haber pasado por aquella academia.
-¿Cuántos años vivió en Asturias?
-Desde que nací hasta que militarmente tuve que andar por un sitio y otro. Luego, siempre he procurado acercarme a Asturias. En el empleo de comandante estuve destinado en la fábrica de Trubia bastantes años y cuando ascendí a teniente coronel, hace muchísimos años, tuve que ir a Madrid y ya no salí de allí.
-¿Piensa volver a vivir en la ciudad que le vio nacer?
-No sé si a vivir o a morir. A vivir vengo siempre que puedo; tengo un piso aquí, que era de mis padres. Pero no creo que ya tenga tiempo de hacer los planes de venir a vivir, además ya estoy muy situado en Madrid, con muchas relaciones con academias que me exigen la asistencia. Aunque sea un poco fúnebre, como últimamente he tenido muy mala suerte, he tenido la desgracia de ver morir a muchas personas de mi familia que han llenado las sepulturas que tenía en El Salvador; y acabo de comprar una. En fin, al igual que los chicos jóvenes compran un piso, yo compro también una nueva, no digo vivienda, sino 'morienda'. Me han dicho que es un sitio estupendo, muy bien situado, con unas vistas magníficas al monte Aramo. Eso me consuela mucho, estoy muy satisfecho.
-¿Cómo le gustaría que le recordaran los ovetenses?
-Como un ovetense que quiere mucho a Oviedo, que quiere mucho a Asturias, y que tanto a Oviedo como a Asturias las quiere dentro de la unidad de España. Para mí son tres amores que tienen que coincidir perfectamente, aunque no todo el mundo en los tiempos que corremos piense igual.
-Tiene una estatua en el Campo de San Francisco, aunque hay quien dice que no le gusta.
-Sí, me gusta, pero a los que dicen que no les gusta procuro no llevarles la contraria. Para qué. La encuentro un poco desabrigada, me sorprendió el no tener brazos. Cuando yo posé para el escultor Víctor Ochoa, que es un magnífico artista, la verdad es que tenía brazos, pero al final decidió cortarlos. Será para que no haga nada malo. En todo caso, me gusta, es una escultura moderna, pero muchos de los que me hablan suponen que en el invierno, desde Madrid, puedo sentir el frío de la escultura en Oviedo al estar tan desabrigado.
-De Oviedo también son la Princesa Letizia y Fernando Alonso. ¿Qué opina de la proyección que dan a la capital?
-Mucha. Ya he visto este domingo el homenaje a Alonso. Tenemos que estar muy orgullosos de tener un bicampeón del mundo. Y la princesa Letizia, el que sea de Oviedo nos honra muchísimo, y une más al Príncipe a su Principado, de manera que creo que todo irá bien y debemos estar muy satisfechos.
-El Palacio de Congresos diseñado por Calatrava se llamará Princesa Letizia. ¿Qué le parece que lleve su nombre?
-Me parece bien, hay muchos edificios que llevan el nombre del Príncipe de Asturias, muchas entidades, y los premios de la fundación incluso. El que haya un edificio con su nombre es adecuado.
-¿De qué personalidad ovetense guarda especial recuerdo?
-De muchas personas, he tenido muchos amigos. Aunque no quisiera hacer distinciones, sí quiero recordar a uno que lo fue muy intensamente: Celestino García, le llamábamos 'Tino el Llocu', no digo más que eso. Era una persona excelente, un amigo extraordinario. Ya se murió.
-Lleva con orgullo el título de conde de Latores. ¿Por qué lo eligió?
-Cuando se me dio la oportunidad de elegir por parte de su majestad el Rey el nombre del título, pensé que era una forma de honrar a mi padre, que nació allí. Era un hombre humilde, trabajador y honrado.