Asturias es la comunidad autónoma «más restrictiva» en la aplicación de la ley antitabaco. Lo dice la Federación Española de Hostelería, que se reúne en Oviedo en su comité ejecutivo para analizar los problemas del sector. La nueva normativa es, claro, uno de los puntos estrella del encuentro, tanto que el vicepresidente de la organización, Emiliano García, anunció ayer que la federación ha pedido reunirse con representantes del Gobierno regional para lograr que la aplicación de la ley se flexibilice.
García insistió en que el Principado debería permitir el uso de nuevas tecnologías, «como -dijo- las que se usan en los quirófanos» para que fumadores y no fumadores puedan compartir la misma estancia sin necesidad de levantar tabiques.
El responsable de los hosteleros indicó que este tipo de aparatos, de momento sólo legales en la Comunidad Valenciana, destruyen las partículas del tabaco cada cuarenta metros cuadrados, eliminando las impurezas y consiguiendo aire puro en un 98 por ciento, «mejor incluso que el que se respira en las calles».
Por eso solicitó a todas las administraciones con competencias en esta materia que sean «más sensibles» en la interpretación de la ley con el fin «de acercar posturas y racionalizar» esta normativa «sin necesidad de crear muros que en algunos casos son imposibles de poner».
Sin mano de obra
Pero no es el tabaco el único tema que han puesto los hosteleros sobre la mesa. Curiosamente, la niebla que afectó al tráfico aéreo en el Aeropuerto de Asturias impidió la llegada de varios miembros de la federación hostelera, entre ellos su presidente, José María Rubio Marín. García aclaró que «no se puede permitir», porque este tipo de incidencias «perjudican de una manera clara a esta comunidad en beneficio de otras».
También aseguró que otro de los problemas del sector es la «falta de mano de obra cualificada».
En este sentido, señaló que la federación está gestionando un programa para crear escuelas de hostelería que puedan formar a profesionales en aquellos países de los que suelen venir contingentes de inmigrantes a España. La idea es la de llegar a acuerdos con los representantes de estos países con el fin de realizar cursos formativos dirigidos desde España para que estas personas trabajen por un periodo de un año, sin perjuicio de que se pudieran quedar más tiempo.
El presidente de la asociación Hostelería de Asturias, Alfredo García Quintana, refrendó sus palabras y resaltó como, en el Principado, esa falta de mano de obra choca con «los datos de más de cuarenta mil parados». A su juicio, la falta de personal no tiene nada que ver con los salarios, porque ocurre igual en otras actividades «y nadie critica sus condiciones de trabajo».