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CABARET
CABARET |
En Gijón
Se representará en el Teatro Jovellanos del 14 al 17 de diciembre. El jueves habrá una función a las 21 horas y el viernes y el sábado, dos espectáculos, a las 18 y 22 horas. El domingo, 17 de diciembre, se representará a las 17 y 21 horas.
Precio de las entradas: 45, 35 y 20 euros. Se pueden adquirir a través de la taquilla del Jovellanos, los cajeros Cajastur y el teléfono 902106601.
La obra
Se desarrolla en el año 1931 en el Kit Kat Klub, un night club berlinés. Cuenta con libro y música de John Kander, Fred Ebb y Joe masteroff.
Estrenada en 2003 en Madrid, gira ahora por treinta ciudades españolas en esta versión originalmente dirigida por el director inglés Sam Mendes, estrenada en Londres y que llega a España con la adaptación y dramaturgia de Jaime Azpilicueta y con la dirección de Moira Chapman. La dirección musical es de Alberto Favero.
Los protagonistas
Marta Ribera: Sally Bowles.
Víctor Masán: maestro de ceremonias.
Jesús Cabrero: Cliff Bradshaw.
Patricia Clark: Fraulein Schneider.
Paco Lahoz: Herr Schultz.
Manuel Rodríguez: Ernst Ludwin. |
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Es un viaje al pasado, al Berlín que Bob Fosse inmortalizó en el cine con la ayuda de Liza Minelli, a esa ciudad que en 1931 vive el amor y la noche en pleno nazismo. Sam Mendes, el director cinematográfico que firmó 'American Beauty', quiso que así fuera en la versión original de un musical que renació en Londrés en 1993, luego pasó por Broadway y en 2003 se estrenó en castellano en Madrid. Ahora, gira por España con escala en Gijón. Dentro de mes y medio estará aquí para quedarse durante cuatro días y ofrecer siete funciones.
«Lo que quiso Sam Mendes es hacer que el público se adentrara en lo que estaba sucediendo», dice Moira Chapman, directora residente del musical español para introducir un trabajo que intenta llevar al espectador de teatro a un auténtico cabaret. «Cuando entras, el ambiente te traslada a otro lugar, a otro mundo».
Y ese lugar es un Berlín «de decadencia, de tristeza, de surgimiento del nazismo, de crisis económica, de libertinaje social....» Y, sobre todo, de lucha diaria de muchas personas por sobrevivir y por ser felices. Porque el musical, en el que trabajan treinta artistas en escena, habla, canta y baila dos historias de amor con el Kit Kat Klub como espacio protagonista.
En dos actos se narran esos dos amores salpicados de música: los de la casera de una pensión berlinesa con uno de sus huéspedes, de religión judía, y la de los protagonistas de la obra, Sally Bowles y Cliff. Él es un escritor americano que busca inspiración; ella, una cantante inglesa maltratada por un novio celoso. «Son dos historias de amor con sus propios conflictos personales», detallaba ayer Chapman en Gijón durante la presentación de un musical en el que están presentes el sacrificio y la renuncia.
La historia, basada en las que en la década de los treinta salieron de la imaginación de Christopher Isherwood, se planta sobre las tablas sin demasiados artificios escénicos. De hecho, Moira Chapman lo definía como «minimalismo escenográfico». Con seis sillas, un baúl, una 'chaise lounge' y poco más se suceden los distintos escenarios en los que transcurre la acción, en la que los propios actores y músicos se encargan de hacer de cara al público la transición de uno a otro lugar. «Todo sucede delante de los ojos de ustedes», anuncia Chapman, antes de hablar del gran mérito de los «chicos y chicas Kit Kat Klub». Recordaba la directora en España de este musical que en las audiciones se buscaban músicos capaces de ser también actores y cantantes, capaces de tocar y también fingir y entonar con gracia. «Muchos músicos nunca habían pisado un escenario», relata Chapman, y añade que tuvieron que aprender a cantar y bailar para afrontar lo que para muchos fue «un cambio de vida extraordinario».
En «este viaje inolvidable, maravilloso», se escuchan una docena de canciones en directo y se deja ver tras los rostros de los actores y entre bambalinas la tarea de quienes no saltan a escena. Son aproximadamente una veintena las personas que se encargan del maquillaje, del decorado, de que la técnica funcione... Porque 'Cabaret' lleva tras de sí cifras de escándalo. Por ejemplo, el maestro de ceremonias emplea hora y media en maquillar su cara, lo que hace que los distintos actores que han ejercido esa función se hayan pasado algo así como cien días seguidos frente al espejo, unas 2.400 horas. Dicho esto, no es extraño que haya tres maquilladores en la compañía o que los kilos de producto empleados desde que en octubre de 2003 se estrenara en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid estén ya por encima del centenar.
Hay más cifras que llaman la atención de cualquier espectador. Por encima de 80.000 cambios de vestuario se han realizado ya en los cientos de funciones repetidas cada noche, que se cifran en casi tres mil horas sobre las tablas y se miden en 40.000 pilas para los micrófonos y hasta casi un millar de cambios de bombillas.
Y las cifras son así porque se cumplen tres años en escena. Primero en Madrid y, ahora, de gira por España. No es fácil llevar un musical de estas características por la geografía peninsular, tal y como explicaba ayer Daniel Mejías, director de Comunicación de la compañía Stage Entertainment, la misma que ha puesto en escena en Europa musicales como 'Mamma Mia', 'El rey León', 'Los miserables', 'Cats' o 'Calle 42', entre otros muchos. Está también detrás de 'Los productores', la obra de Mel Brooks convertida en la más premiada de Broadway, y que en España protagonizarán Santiago Segura y José Mota. «Esta es la primera vez que nos estrenamos con una gira», decía ayer visiblemente satisfecho de cómo van las cosas desde que el pasado 17 de agosto llegara a Bilbao.
En mes y medio será el turno de Gijón, que ya se prepara para vivir y vibrar con el musical por excelencia, con una historia que nació en el 34 y fue creciendo a base de cine y teatro, en Broadway y en Londres.