Miércoles, 1 de noviembre de 2006
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GIJÓN

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Una herramienta, no un arma
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GESTIONAR el tráfico es una de las tareas más delicadas y complejas de las ciudades actuales. Siempre se está entre la espada y la pared o, lo que es lo mismo, entre los intereses del peatón y los del conductor. A esta dualidad se suma el hecho de que apenas hay peatones o conductores puros. Quien más y quien menos es conductor y peatón a tiempo parcial y, desde luego, quiere que se respeten sus derechos cuando camina por la acera o conduce por la calzada. Así las cosas, nunca se toman decisiones a gusto de todos. Si los coches campan por sus respetos, el peatón será una especie de presa del tiro al blanco. Si se criminaliza el vehículo, las ciudades perderían parte de su vida y se perjudicaría a quienes lo usan para trabajar con él o acceder a las zonas comerciales y de ocio. El coche es un protagonista más de la vida diaria pero, y esta es una prioridad política, su uso en las ciudades debe estar sometido a la escala humana, a la del peatón.

¿Cómo se hace eso? Hay fórmulas agresivas. La más tentadora es la peatonalización radical. En Gijón somos más partidarios de, en la medida que sea posible, favorecer la convivencia del tráfico peatonal y del rodado. Con más de un 20% de aparcamientos ilegales en nuestras calles céntricas era necesario establecer límites. Hasta que se consiga la utopía de una sociedad perfecta y civilizada en la que los coches no aparquen en las esquinas, sobre los pasos de peatones, las zonas reservadas a carga y descarga, las paradas de transporte público, las plazas de minusválidos, las rampas de acceso a las aceras o las áreas de contenedores de basura, hay que poner límites. El Sistema Móvil de Identificación de Vehículos (SMIV), el llamado 'multamóvil' es la herramienta con la que se trata de conseguir este equilibrio. El SMIV es una herramienta, no un arma. A nadie le gusta ser multado y al Ayuntamiento, pueden creerlo, no le apasiona multar, pero es preferible sumar multas a contabilizar atropellos.

Los datos que ayer publicaba EL COMERCIO son reveladores de que no hay cacería alguna. En septiembre, el 80% de las sanciones fueron ocasionadas por estacionamientos en zonas reservadas o en zonas destinadas al paso de peatones. Cada vez que usted deja su coche sobre una acera no piense en la multa: piense en la molestia que causa, e imagínese a usted mismo como peatón caminando por la acera. Cada vez que deje su coche en un paso de peatones, piense en usted mismo sentado en una silla de ruedas o llevando un carrito de bebé. Cada vez que aparque en un carga y descarga hágase cargo de la molestia que ocasiona al transportista.

Si algún día no hace falta el multamóvil, el objetivo que ahora buscamos estará cumplido.

 
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