Tercer aniversario del Ámbar café y para no perder la costumbre instaurada en años anteriores invitada de honor para celebrarlo en condiciones. Marlene Mourreau fue la elegida y no defraudó su presencia ni a propios ni a extraños, pues para todos, sin distinción de sexos ni edades, la francesa tuvo un minuto de atención y palabras de simpatía. Y el caso es que en el local no cabía un alfiler.
Sin poner en duda su poderío, que salta a la vista por su generoso escote y del que se tiene testimonio gráfico merced a su paso por el concurso 'Supervivientes', la francesa sedujo al personal y supo ganarse el sueldo a riesgo de quedar deslumbrada por tanto flash. Para la historia quedarán sus recorridos por la barra dando oportunidad al bosque de brazos que se alzaba a su paso de plasmar el momento en cámaras y móviles. Y su remango para ponerse a limpiar el mostrador, balleta en mano y sin perder la sonrisa, para firmar autógrafos en seco y no interrumpir el ritmo frenético de los camareros. Levantó pasiones.
La Mourreau venía de cenar en el Agüita Salá, restaurante que pertenece a Javier Peláez, el mismo que regenta el Ámbar y que, a su vez, es copropietario de El Café del Sol, también de aniversario en estas fechas.
Con él y con los encargados del establecimiento anfitrión, Mara Arias y Pablo Álvarez, compartió una mesa a la que asimismo se sentaron Miguel Concha, propietario del hotel Villa de Gijón; Óscar Peláez; el empresario Marcos Cabero; y el 'granhermano' Iván Armesto, intermediario en su contratación, y al que le une el hecho de haber pasado por dicho reality. En el caso de la francesa, por la primera edición GHVip (2004) que, además, ganó.
Un triunfo muy útil para su carrera en España, que dio comienzo hace diez años al ser contratada por Chicho Ibáñez Serrador para 'El Semáforo'. Y es precisamente de aquellos números musicales y también de su paso por el Moulin Rouge, templo parisino del cabaret y la revista, del que se nutre 'El espectáculo de mi vida', show con el que Marlene Mourreau y su ballet -del que sigue formando parte su ex marido Michel Guevara- giran cada verano.
Al Ámbar, local puntero en la animación de la zona del Llano-Pumarín, y a su clientela les bastó con su sola presencia.