Miércoles, 1 de noviembre de 2006
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Los transportistas plantean recurrir en masa las sanciones que impliquen pérdida de puntos por el 'multamóvil'
Cesintra critica que el Ayuntamiento implante el nuevo sistema «sin resolver el problema de la carga y descarga» 800 profesionales se exponen a diario a la retirada del carné si son multados
Los transportistas plantean recurrir en masa las sanciones que impliquen pérdida de puntos por el 'multamóvil'
REUNIÓN. Francisco Javier Cuesta, Francisco Javier García, Alejandro Martínez, Miguel Ángel Matilla, Bienvenido Álvarez y Juan Carlos Silva analizan su futuro en un área de descanso de la autopista, en la entrada a Gijón. / PAÑEDA
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Cesintra estudia recurrir en masa en los tribunales las sanciones del 'multamóvil' que impliquen pérdida de puntos del carné de conducir para sus transportistas y repartidores. Su presidente, Enrique Riaño, se reunió ayer con el abogado que asesora a la agrupación empresarial, Raúl Bocanegra, para ver qué posibilidades hay de plantar batalla judicial a las multas que los profesionales del sector reciben a diario mientras desempeñan su trabajo. Las últimas sentencias dictadas por jueces de Vigo, que dan fundamento a la suspensión masiva de denuncias del 'multamóvil', son el asidero jurídico al que los transportistas se aferran. «Se pueden estar vulnerando derechos constitucionales», indicó.

Según Riaño, en torno a 800 camiones y furgonetas de reparto se exponen diariamente en Gijón a ser 'cazados' por el Sistema Móvil de Identificación de Vehículos. Lo que más alerta a Cesintra de la acumulación de multas, con una media de 100 euros por denuncia, es la importante repercusión sobre el carné de conducir de un colectivo que se gana la vida al volante.

Algunos socios se quejan de que en pocos meses, los seis que lleva funcionando el dispositivo especial de la Policía Local, han recibido tantas sanciones como en varios años de ejercicio de la profesión. De hecho, ya hay casos de repartidores con cuatro apercibimientos.

El presidente de la asociación empresarial del transporte con mayor número de afiliados en Gijón está dispuesto a «adoptar medidas de presión, conscientes de que se aproxima un periodo electoral» para que el Ayuntamiento escuche las peticiones del sector. Por lo pronto el próximo sábado, a las cinco de la tarde, ha convocado una reunión multitudinaria en la sede de Cesintra en el polígono de Silvota (Lugones). Allí se perfilarán las primeras actuaciones de protesta ante un sistema que tachan de «indiscriminado». Según explicó Enrique Riaño, el objetivo «es ahora unir a un sector tan variopinto y disperso como es el del transporte para formar un frente común».

Los transportistas y repartidores, que ayer se reunieron en un área de descanso a la entrada de la autopista para empezar a organizar la resistencia contra el 'multamóvil', tienen claro el origen del problema que les afecta.

Según Juan Carlos Silva, un repartidor que tiene ya dos multas del coche especial en su haber, el vehículo sancionador está encontrando el campo abonado entre los de su gremio por «la falta de regulación y vigilancia de las zonas de carga y descarga en Gijón».

A juicio de los profesionales del transporte, las que hay «son escasas, no responden a la realidad comercial actual de la ciudad y cuentan con unos horarios tan restringidos, al no funcionar por las tardes, que provocan embotellamientos de vehículos y obligan al transportista que no encuentra sitio a estar dando vueltas sin parar».

Furgonetas sin tarjeta

Otro problema añadido de la supuesta falta de vigilancia de estas zonas destinadas al aprovisionamiento de comercios es, según los transportistas, la ocupación permanente por vehículos privados ajenos a la profesión. Según criticó Silva, «ahora todo lo dejan al albur del 'multamóvil' y los agentes de la Policía Local de Gijón sólo acuden a multar si los llamas a las siete de la mañana, cuando no hay ninguna tienda abierta, pero después no se pasan durante el resto de día».

Esta situación propicia, afirmaron, que furgonetas sin tarjetas identificativas de transporte y servicio público puedan permanecer hasta horas en la zonas habilitadas para carga y descarga. «Se trata de los vehículos de mecánicos, fontaneros, pintores e incluso empresarios que bajan al centro de la ciudad y se aprovechan de este descontrol para aparcar sin levantar sospechas», señaló Juan Carlos Silva.

El sector también lamenta especialmente la pérdida del factor humano en su trato con la autoridad municipal. «Antes existía un diálogo entre motoristas y repartidores que permitía en el acto ver quién entorpecía realmente el tráfico en una calle y quién, a pesar de estar incorrectamente aparcado, estaba realizando su labor», remarcó Silva.

A pesar de la disposición al diálogo manifestada públicamente por la concejala de Seguridad Ciudadana y Tráfico, Begoña Huergo, desde Cesintra no se valora como «muy halagüeña» la toma de postura de la edil socialista. Ésta apeló al cumplimiento de las normas de circulación por parte de todos y aseguró que el 'multamóvil' es un instrumento que no está encaminado a hacer daño a nadie.

Sea como fuere, para los transportistas la situación se ha vuelto insostenible por lo que consideran «una traba añadida» a su actividad profesional que «sólo busca recaudar pasta, pasta y más pasta». Y lo que más les solivianta, aseguran, es «la falta de consideración sobre el perjuicio que se ocasiona a la gente de a pie, a los trabajadores como nosotros». El presidente de Cesintra comparte la queja y opina que con el 'multamóvil' «el Ayuntamiento ha comprado la pistola sin resolver antes el verdadero problema que afecta al sector».

Guiño a los comerciantes

Si no llegan a un entendimiento con el Consistorio gijonés, los transportistas ya tienen en mente una campaña de movilizaciones en la que aspiran a sumar adhesiones de los grandes distribuidores así como de los comercios de la ciudad, que a su juicio también se ven perjudicados por los inconvenientes que están dificultando el suministro cotidiano de sus proveedores. «Aquí estamos todos en el mismo barco. El remitente de la mercancía, la agencia que no puede servir, el repartidor que no puede repartir y el comercio que no puede recibir el género para sus clientes», enumeró Silva.

Por el momento no han visto a la Unión de Comerciantes «demasiado receptiva» con su causa.

 
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