Retrasar las rebajas. La Unión de Comerciantes de Gijón se ha fijado este objetivo de forma inmediata y así se lo ha trasladado al Principado, competente en esta materia concreta, con el propósito de que se aplique ya en la actual campaña. La intención de los minoristas es que el tradicional descenso de los precios que comienza después del Día de Reyes, el 7 de enero, se posponga, al menos, dos semanas. De esta forma, entienden los comerciantes, se adecuaría más la temporada de rebajas a las condiciones meteorológicas de Asturias y daría a los minoristas un mayor margen de maniobra para sacar sus productos en plena temporada invernal.
El debate sobre la conveniencia de adaptar las fechas de las rebajas comenzó en las mesas consultivas creadas por el Principado, en las que tienen activa participación los representantes de los minoristas de toda Asturias. Fue el pasado verano. La Unión de Comerciantes de Gijón preparó, entonces, una encuesta entre sus asociados para conocer su sensibilidad en este tema. El resultado fue concluyente.
Especifidad norteña
En opinión de los profesionales del sector, es necesario retrasar el plazo de rebajas en el Principado, sobre todo las del verano, que están fijadas entre el día 1 de julio y el 31 de agosto. Entienden los minoristas que no tiene el menor sentido iniciar las rebajas en Asturias cuando apenas ha comenzado el verano, al menos en el Principado. De todas formas, esas son las fechas sobre las que se trabaja en casi todas las comunidades autónomas. En algunas, caso de Castilla-La Mancha (22 de junio) o Madrid (21 de junio), incluso comienzan antes. La meteorología lo condiciona todo.
De hecho, las condiciones actuales del tiempo, el otoño primaveral que vive Asturias, han puesto sobre la mesa, de nuevo, este problema. Las altas temperaturas están poniendo en peligro toda la campaña otoño-invierno del sector al retraer mucho las ventas, máxime cuando, ya metidos en noviembre, las rebajas están a apenas nueve semanas.
Carmen Moreno, gerente de la Unión de Comerciantes de Gijón, reconocía a EL COMERCIO que «para los minoristas es imprescindible que la rebajas se retrasen en cada campaña al menos entre quince y veinte días, para adaptarlas a la meteorología que vivimos en la región. Este tema ya se lo planteamos al Principado hace meses y sabemos que se está haciendo un estudio para, luego, tomar decisiones. Estamos convencidos de que el resultado será positivo para el sector».
Tanto es así que desde la Unión de Comerciantes se espera que la próxima campaña de rebajas no comience en Asturias, al menos, hasta el 20 de enero. «El Principado -señaló Carmen Moreno- tiene que publicar una resolución antes de acabar este año con las fechas de apertura de domingos, horarios y fechas de rebajas para 2007 y esperamos que ya se incluya posponerlas tanto en enero como en julio».
El objetivo no es sencillo ya que, como se señalaba con anterioridad, en todas las comunidades autónomas las rebajas se inician el 7 de enero, justo al acabar la campaña de Reyes, y parece que es lo que reclaman tanto los consumidores como, sin duda, las grandes superficies. A pesar de ello, Moreno señala que «hemos sido pioneros en Asturias en materia de comercio en muchas cosas y creemos que tenemos que serlo, de nuevo, en este tema de las rebajas. La Ley de Ordenación del Comercio Minorista lo permite y no vemos por qué no se puede aplicar para favorecer a un sector tan importante. No creemos que iniciar las rebajas en Asturias a finales de enero cuando el invierno se prolonga aún dos o tres meses más, sea algo sin sentido».
Sin compras impulsivas
Sobre la situación actual del comercio, con las peculiares condiciones del tiempo en un mes otoñal como el pasado octubre, Carmen Moreno reconoce que «no son optimistas», porque las denominadas «compras por impulso», las que se generan por el frío o la lluvia, prácticamente son nulas.
La Unión de Comerciantes entiende que la venta de temporada está siendo estable, pero sin el incremento que los negocios necesitan para afrontar, también, la subida de los costes. Nadie puede predecir las condiciones del tiempo y las compras de la temporada de otoño-invierno, la más importante del año, se hacen con meses de antelación. De esta forma, el minorista se encuentra en una situación complicada. Quizás por ello, desde la Unión de Comerciantes se insiste en la necesidad de adecuar los periodos de rebajas, como un balón de oxígeno para los minoristas, sin perjudicar a los consumidores que, al final, son su sustento. El Principado tendrá la última palabra.