Los servicios especiales de autobuses públicos hacia Deva y Ceares, y la habilitación de aparcamiento para la ocasión, evitó que se produjeran atascos o aglomeraciones en los cementerios municipales. Además, el intenso orbayu que durante la jornada de ayer cayó sobre la ciudad hizo que se redujera levemente la asistencia a los camposantos y que a la vez se escalonasen las visitas. El Sucu, de Ceares, celebró una misa a primera hora de la tarde, al mismo tiempo que se oficiaban en la mayoría de los cementerios municipales del concejo. Excepto en Deva, donde las celebraciones y las visitan se centraron en la mañana y el mediodía.
En el camposanto de Jove fueron muchos los asistentes que manifestaron su «desacuerdo» ante el hecho de que no se oficien misas especiales de Todos los Santos en el cementerio de la parroquia. «El otro cura siempre venía a dar la misa en el cementerio, pero desde que entró el párroco joven se acabó la tradición, así que nos tenemos que conformar con venir a traer flores y a rezar cada uno a su manera delante de los nichos», lamentó Laura López.
Los que hicieron su agosto en pleno otoño fueron los floristas. Al mediodía, se habían vendido ya más de 200 docenas de claveles en uno de los puestos ambulantes de flores del cementerio de Ceares.