El director general de Transportes y Puertos, Julián Bonet, aseguró ayer que en los próximos días AENA se reunirá con las compañías aéreas para fijar los requisitos de aproximación a pista y, de ese modo, evitar el rosario de cancelaciones que afectan, sobre todo en los últimos días, al aeropuerto asturiano a causa de la niebla. Con todo, Bonet minimizó los problemas de la terminal regional y señaló que de un movimiento de 17.000 aviones al año, tan sólo se cancelaron entre 50 y 60, «una cifra mínima».
Bonet también se refirió a la opción adelantada el jueves por el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, en el sentido de aplicar protocolos americanos de aproximación en el aeropuerto del Principado. Bonet insistió en que sólo existe una radiobaliza como la instalada en el Principado, y está en Dallas (Estados Unidos). Por este motivo, dijo que se habla de «copiar un poco el modelo americano». Pero, en cualquier caso, este tipo de procedimientos no tiene una fiabilidad del 100% ya que para que los aviones puedan aterrizar tiene que haber un mínimo de visibilidad, recordó Bonet.
Por otro lado, el director de Transportes descartó la necesidad de alargar la pista del aeropuerto regional, ya que hasta ahora aterrizan sin problemas aparatos de tamaño importante. Además, indicó que se había instalado ya en su día una pista virtual de cincuenta metros de longitud para prolongar las dimensiones de la actual.
Por su parte, también el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, se refirió ayer a los problemas del aeropuerto asturiano con la bruma, pese a la inversión realizada hace tres años en el sistema antiniebla más sofisticado del mercado. En primer lugar, Areces recordó en una entrevista concedida a la Cadena Ser, que «Asturias tiene una climatología determinada» que provoca este fenómeno meteorológico, algo que ocurre también en otros muchos lugares del mundo. Aunque, eso sí, «en Asturias con mayor frecuencia».
Problemas en la vaguada
Areces reiteró que el principal problema que provoca las cancelaciones no es el mal funcionamiento del ILS II/III, sino la falta de adecuación de los protocolos de aterrizaje de ciertas compañías aéreas. «La tecnología es objetivamente la mejor del mercado», señaló en relación a los dispositivos del aeropuerto. Pero debe adecuarse a la orografía del terreno, definida sobre todo por «una enorme vaguada previa a la pista de aterrizaje que hace que los sonar de los pilotos provoquen alteraciones determinadas».
En esta situación, «los pilotos tienen que saber que, aún así, se puede aterrizar porque esas oscilaciones que produce la vaguada no deberían de perturbar el mecanismo automático de esa tecnología que se acopla y que hace que se aterrice con niebla».
Así, dijo el presidente asturiano, «hay diferentes procedimientos de las compañías que aterrizan», y en ciertos casos «aún así se recomienda a los pilotos que no aterricen». Para evitar esta disparidad de procedimientos que frustran ciertos aterrizajes «me consta que AENA está tratando que el problema se resuelva desde hace año y medio, y está en diálogo con las compañías» para que todas, en las mismas condiciones de visibilidad, puedan aterrizar.
«Hay que combinar los dispositivos ya existentes, que tienen una calidad tecnológica máxima, con los procedimientos que utilicen las aerolíneas», concluyó Álvarez Areces.