Sábado, 4 de noviembre de 2006
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«Quiero ser piloto porque me gusta ganar»
Alejandro Rodríguez Novo tiene 9 años, un don natural para la conducción y un sueño: «Correr más que nadie»
«Quiero ser piloto porque me gusta ganar»
VELOZ. Alejandro Rodríguez Novo sueña con ser el más rápido en pista. De momento, ha demostrado su capacidad y se entrena con ese objetivo en mente. / NEL ACEBAL
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Le gustan los karts, pero siente pasión por todo lo que desprenda olor a gasolina. Comenzó con cinco años y los circuitos le llaman desde entonces. Los resultados van saliendo y poco a poco se está haciendo con un nombre a nivel nacional. Pero tanto como rodar en los campeonatos y ganar a sus rivales le gusta jugar a la Fórmula-1 'on-line'. No hay mayor placer para él que derrotar en una carrera a un 'tío' que supere ampliamente la veintena y espetarle «Tengo 9 años». Eso después de meterle una 'lija' de cuidado, porque a los mandos del ordenador es casi tan rápido como en el circuito de kart.

Alejandro Rodríguez Novo es uno de esos nuevos pilotos que nacieron a la sombra de Fernando Alonso. Ahora todos sueñan con subirse a un monoplaza; para algunos no pasará de eso, de un sueño. No es un deporte al alcance de todos los bolsillos. Que Asturias tenga un campeón del mundo ha propiciado que muchos pequeños encaminen sus pasos a intentar emularlo, aunque llegar, lo que se dice llegar, a la Fórmula-1 está reservado sólo para los mágicos, los que tienen algo especial, aquellos que han hecho de la velocidad su forma de vida.

Su nombre ya suena en el karting nacional. Nada menos que Genís Marcó -el gurú del karting en España y en cuya casa estuvo viviendo Fernando Alonso varias temporadas mientras participaba en el Mundial de la especialidad- es quien ha puesto sus ojos en él. Fue en una carrera del Campeonato de España en Cataluña.

Por ahora tiene encaminado el campeonato regional y el de Castilla y León está a su alcance, pero todo dependerá de la última carrera, que este fin de semana se celebra en Villablino. En el Nacional fue quinto, empatado con el cuarto, y Genís Marcó le regaló un kart, su mayor logro hasta el momento. Mientras muchos niños veían a su ídolo en Oviedo, él estaba familiarizándose con el circuito; es fan incondicional de Alonso, pero lo primero es lo primero.

De padre a hijo

Son ya cuatro años desde que se subió a un kart y no le ha ido del todo mal: «Al principio yo me compré un kart y rodaba y rodaba con él, mientras que Alejandro se sentaba a mirar cómo lo hacía. La hermana no quería ir porque ella no conducía y para mirar se quedaba en casa, pero Alejandro era distinto». Y tan distinto. Su padre, José Miguel, aparcó el kart y a la siguiente vez el que se subió en él fue Alejandro. Con 5 años ya daba sus primeras vueltas y se le veía que iba rápido; ahora, cuatro años más tarde y dos después de comenzar a tomárselo en serio, le empiezan a llegar los resultados.

Su primera victoria «fue sobre agua. Le metí 15 segundos a un chico de 13 años», explica con una sonrisa en el rostro. Para él no hay nada más satisfactorio que ganar a los mayores. Le quedan dos años de alevín, aunque si queda campeón de Asturias y de Castilla y León intentará dar el salto a cadete novel, con permiso de la Federación. Eso sí, «no me gusta ser segundo». En Soto de Dueñas -en la última carrera- lo echaron de la pista en la primera tanda y ganó la segunda, pero en la general no pudo más que subirse al segundo cajón del podio. «Se bajó cabreado y llorando», dice su padre, que en ese momento es cuando tiene que hacer de psicólogo. Pasan mucho tiempo juntos, menos en los viajes largos: «Mamá no nos deja ir solos porque dice que somos un desastre». Entonces es cuando Sonia viaja con ellos, como ocurrió en la carrera de Cataluña. Se suben al Opel Zafira, enganchan un remolque carrozado por el abuelo para que no moje el kart y rumbo a donde sea.

Su ilusión es ganar. Su intención es ganar. Pero todo cuesta y más para un piloto de 9 años que tiene que afinar él mismo el motor a medida que va dando vueltas a la pista. No tiene los medios suficientes para que un mecánico vaya con él o revise el kart, pero lo tiene claro: «Quiero ser piloto. Me gusta ser piloto. Estudio cuarto de la ESO en el colegio de La Luz y me gustan las matemáticas, pero lo que más me gusta es ganar. Quiero ser piloto».

Ya se ha hecho una página web, por aquello de los derechos de imagen, pero esa es otra historia. Por el momento, disfruta como lo que es, un niño, diciéndole a los mayores «tengo nueve años», con una sonrisa en los labios y pensando: «Menuda pasada que le acabó de meter a este paquete».

 
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