Factorías Vulcano se compromete a mantener a toda la plantilla de Izar Gijón -integrada por 159 trabajadores- y a especializar al astillero en la construcción de buques quimiqueros de tamaño medio. Ese es el objetivo del nuevo propietario de la factoría naval gijonesa una vez que el Consejo de Ministros dio ayer luz verde a su privatización.
Como estable previsto, el Gobierno autorizó la venta por separado de los astilleros de Gijón, Sestao y Sevilla que, junto con la fábrica de motores de Manises, englobaban la empresa de construcción naval Izar, actualmente en liquidación. La decisión del Gabinete supone un trámite necesario para ratificar una venta, que ya fue autorizada en julio.
La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), propietario de Izar, y los sindicatos CC OO y UGT resaltaron que la operación conlleva suficientes garantías socio-laborales de futuro para las plantillas de los tres astilleros. El coste total de las adjudicaciones se sitúa en 9.696.400 euros. Por Izar Gijón, Vulcano pagará 2.089.200 euros.
Como adelantó EL COMERCIO, la empresa viguesa tiene previsto incrementar el número de buques que construirá en las gradas de la factoría gijonesa y destinará a estas instalaciones contratos por valor de 300 millones de euros hasta 2010. Vulcano trabaja en la actualidad en la construcción de tres buques quimiqueros para la armadora rusa Rosneff y tiene en cartera también seis buques sísmicos, tres de los cuales se construirán en Gijón, con opción a otros tres.
La SEPI destacó ayer que la venta supone «la continuidad industrial» de Gijón, Sestao y Sevilla, «cumpliendo con el marco comunitario y respetando los derechos de los trabajadores». Tanto los responsables de la SEPI como los dirigentes de las federaciones correspondientes de CC OO y UGT guardaron silencio sobre la privatización independiente de cada centro. El acuerdo marco aludido recogía que la venta sería unitaria, pero durante los últimos meses el Gobierno ha insistido en que la única posibilidad de supervivencia de los centros de Izar, en liquidación, era la adjudicación por separado.
La factoría de Gijón ha pasado a depender de Factorías Vulcano; la de Sestao, de Construcciones Navales del Norte; y la de Sevilla, de Astilleros de Sevilla, S. A. La privatización de Manises está pendiente de contar con el visto bueno de Bruselas. De momento, la Unión Europea (UE) ha solicitado más información sobre el posible comprador, la sociedad Ros Casares.
La ratificación del Consejo de Ministros se produjo tan solo horas después de que la SEPI, CC OO y UGT suscribieran un acuerdo preliminar de garantías laborales para los trabajadores de los tres astilleros basado en el firmado por las federaciones de ambas centrales en mayo. Aquel texto fue rechazado posteriormente por las plantillas de Gijón y Sevilla. Los empleados de Sestao no llegaron a pronunciarse. Ahora, responsables de los dos sindicatos aseguran que se han introducido mejoras y aclaraciones al documento inicial.
En resumen, el pacto establece que durante un periodo de 10 años los trabajadores de los astilleros privatizados contarán con una serie de garantías en caso de que los proyectos emprendidos por los adjudicatarios entren en crisis. El compromiso incluye prejubilaciones para los mayores de 52 años, en condiciones equivalentes a las pactadas para los empleados de la antigua Izar; y recolocaciones para los menores de esa edad.
UGT insistió en que la redacción del acuerdo de mayo ha sufrido modificaciones para «solventar las dudas suscitadas, en su momento, entre los trabajadores». El sindicato explicó que para aplicar estos acuerdos y comprobar su cumplimiento, las partes han constituido una comisión de seguimiento paritaria.
Puerta abierta a Manises
En paralelo, los dos sindicatos pactaron con las empresas adjudicatarias (también a última hora del jueves) la creación de un consorcio, que deja la puerta abierta a la incorporación de Manises, una vez que Bruselas dé su consentimiento para la venta. El objetivo del grupo será aprovechar las sinergias existentes entre los centros en los capítulos de compras, ingeniería, formación, prevención de riesgos laborales y gestión de la industria auxiliar.
Además, CC OO y UGT alcanzaron un acuerdo con cada uno de los compradores para el establecimiento de un plan industrial sujeto a las ofertas de adjudicación presentadas. El texto pactado establece, entre otras medidas, la mejora de la productividad a través de las inversiones, la formación de los trabajadores y el rejuvenecimiento de las plantillas.