Los pequeños propietarios de la Ería del Piles que aún no han cerrado acuerdos con el grupo de inversores que promueve un proyecto hotelero, comercial y de ocio en la zona estudian, entre otras alternativas, la venta de su parte en la unidad de actuación 100 del PERI-11 a un inversor ajeno a Astur Promotora.
Los propietarios de cuatro chalés que han rehusado las ofertas económicas que les han hecho llegar -incluido el ofrecimiento de una parcela similar con mejor ubicación dentro del mismo ámbito y dinero para construir una nueva vivienda- y el empresario Emilio Garciablanco, propietario del Parque del Piles, suman más de 6.600 metros cuadrados. En el caso de los chalés, las fincas oscilan entre los 350 y los 850 metros y están ubicados en la parte trasera de los negocios de Garciablanco.
El portavoz de estos vecinos, Julio Quirós, considera que el porcentaje de terreno que aún conservan, según sus cálculos en torno al 30% del total, puede atraer el interés de algún grupo empresarial externo dispuesto a participar en la futura junta de compensación. Quirós realizó este comentario después de reunirse ayer, junto a los residentes en otros tres chalés afectados, con Alfredo Villa, el abogado que defiende los intereses de quienes no se han avenido a vender sus fincas al grupo de inversores comandado por el abogado gijonés Javier Menéndez Barreiro y la sociedad Grupisos -a la que pertenece la cadena Abba-.
Estos pequeños propietarios, según explicó el portavoz vecinal, han empezado a recibir una comunicación de la Concejalía de Urbanismo donde se les anuncia el periodo de información pública al que se someterá el estudio de detalle de la actuación en la que se integran sus fincas. Según anticipó Quirós, «es seguro que presentaremos nuestras alegaciones al proyecto, pero antes pediremos al Ayuntamiento que nos facilite toda la documentación del expediente».
Sin postura definida
Con todo, los vecinos reacios a vender de la Ería del Piles aún no han adoptado una postura conjunta ante la disyuntiva que se les puede plantear a partir de ahora de tener que vender 'in extremis' sus parcelas o participar en un costoso desarrollo urbanístico enfocado a usos hoteleros y terciarios. Por el momento siguen dispuestos a hacer valer sus derechos urbanísticos en la zona. Y. hoy por hoy, dicen, les da igual hacerlo dentro o fuera de la futura junta de compensación, a cuya creación ya ha dado luz verde el Ayuntamiento. «Casi apetece más invertir que marcharse, a la vista del auge que va a coger la zona en los próximos años», anotó el portavoz vecinal.
Fuentes vinculadas a los promotores del complejo de ocio y salud aseguraron ayer a EL COMERCIO que si finalmente los cuatro pequeños propietarios no se reubican en la parte reservada de la unidad más orientada a la zona central de Somió, toda esa porción de terreno se destinará finalmente a zona verde.