Una banda de ladrones asaltó la pasada madrugada el cuartel de la Guardia Civil de Benaguacil (Valencia) para recuperar el botín de un robo. Los delincuentes se colaron en las instalaciones policiales y sustrajeron un vehículo donde todavía se encontraba el dinero y el tabaco confiscado que los ladrines habían robado en un bar durante la noche anterior.
Los guardias civiles estaban durmiendo en sus pabellones a escasos metros de la escena del delito, pero los ladrones actuaron con gran sigilo. Nadie vigilaba el cuartel de Benaguacil y los ladrones lo sabían.
Su objetivo era recuperar un Seat León, el mismo coche que presuntamente utilizaron la noche anterior para cometer un robo en un establecimiento.
Los hechos se remontan a la madrugada del pasado día 20 de octubre, cuando una banda asaltó un bar en la comarca del Camp de Túria y se apoderó de dinero en efectivo y tabaco. Los ladrones huyeron en un Seat León y abandonaron el coche en una calle de Benaguacil.
Y allí lo encontró una patrulla de la Guardia Civil. Tras ser avisado el propietario del turismo, el hombre se personó en el lugar para recuperar su automóvil. Pero no se lo pudo llevar. Dentro del coche, el vecino encontró dinero y tabaco (el botín del asalto al bar), así como herramientas de las que se utilizan para forzar las persianas de los comercios.
Discreta vigilancia
La Guardia Civil decidió entonces que era conveniente montar un servicio de vigilancia, con agentes de paisano en las inmediaciones del vehículo, ante la sospecha de que los ladrones podrían regresar para recoger el botín.
Así, durante todo el día 20 de octubre, el Seat León fue custodiado por guardias civiles. El dispositivo policial fue discreto, pero todo parece indicar que los malhechores advirtieron la presencia de los agentes de paisano.
Por esta razón, nadie se acercó al coche sustraído. Ni siquiera su dueño, que confiaba en el plan de la Guardia Civil.
Sobre las 0.30 horas de la madrugada del día siguiente, el 21 de octubre, el miembro de la Benemérita que estaba al mando del servicio decidió dar por finalizada la espera. Habían transcurrido muchas horas y las probabilidades de que los ladrones aparecieran eran mínimas.
Pero antes de devolver el Seat León a su propietario, los agentes del Grupo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Llíria tenían que inspeccionar el interior del vehículo para buscar posibles huellas de los delincuentes.
Por ello, el automóvil fue trasladado al cuartel de Benaguacil, un edificio de tres plantas situado en el número 172 de la calle de Pedralba, en las afueras de la población.
A la mañana siguiente, los agentes científicos tenían previsto realizar la inspección en el Seat León, pero no pudieron hacerlo.
El coche había desaparecido con el botín del robo en su interior. Según las investigaciones, los mismos ladrones que asaltaron el bar pudieron cometer el robo dentro de cuartel.
Los malhechores conocían muy bien las dependencias de la Benemérita. Quizá incluso alguno de ellos ya había estado detenido en esas mismas instalaciones.