Benia, capital del municipio de Onís, tiene actualmente unas 300 viviendas. Sin embargo, está a punto de comenzar un periodo de cambio para ella. Será gracias a la nueva norma urbanística elaborada por el Ayuntamiento, que hará de esta localidad, ahora rural, una pequeña urbe ubicada en un entorno privilegiado: a los pies del Parque Nacional de los Picos de Europa.
Este nuevo documento, que fue aprobado provisionalmente en el último Pleno, permitirá la construcción de medio millar de viviendas más a lo largo de una década, algo que supone «prácticamente el doble» de lo que hoy es esta localidad, tal y como señala el alcalde del municipio, José Antonio González. Pero en un tiempo donde la especulación está a la orden del día, el regidor garantiza que ese crecimiento será «moderado». Se hará «de forma ordenada y muy racional», asegura.
Esta circunstancia no quita, sin embargo, para que este cambio suponga para el municipio «una evolución importante». No hay que olvidar que el ritmo actual de crecimiento viene siendo de «dos o tres viviendas al año», argumenta González.
El nuevo Plan General de Ordenación lleva tres años en tramitación. El cambio de suelo rural a urbano que afecta a la capital del municipio es, según explica el primer edil, «lo que más tiempo costó», puesto que «es algo que hay que tratar con cautela». «Es un cambio radical», señala. Es precisamente este cambio el que permite el crecimiento de Benia. «Será un desarrollo urbanístico y de equipamientos», añade el primer edil. Su objetivo es hacer de la capital del municipio «una villa de servicios y de referencia».
Aunque la localidad ya es capital del concejo ahora «también podrá ser una de las capitalidades de la comarca de los Picos de Europa», defiende José Antonio González, quien reconoce que esto supondrá un giro importante para el municipio. Por eso, era preciso estudiar el plan detenidamente. «Estuvo dos veces a información pública y se presentaron entre 80 y 90 alegaciones», recuerda.
Sin embargo, el tiempo dedicado merece la pena, puesto que el paso de núcleo rural a urbano tiene sus ventajas. Las cesiones de terreno que se derivan de los convenios urbanísticos es una de ellas. La intención del Consistorio oniense es la de aprovecharlos para la dotación de equipamiento. No sólo para adquirir terrenos donde ubicar nuevos edificios públicos, sino también para crear nuevas redes viarias, calles, aparcamientos En definitiva, «para darle una configuración más urbana al municipio», apuntó el alcalde.
Con tradición
Benia es un pueblo con un aspecto muy tradicional y no es intención del Ayuntamiento cambiarlo. Al menos, así lo afirma el alcalde. Asegura que «se conservará». Para conseguirlo, el Gobierno local ha planificado que el crecimiento se dé «en zonas que actualmente están sin edificar». Eso sí, en cualquier caso, «también las nuevas edificaciones mantendrán la tipología tradicional», explica González. «Habrá un viejo Benia y un nuevo Benia», apunta.
La nueva norma urbanística tampoco permite una edificabilidad excesiva. Se podrán construir edificios compuestos por un bajo, dos alturas y bajocubierta. También se plantean edificios de pequeño tamaño, con un máximo de veinte viviendas en cada uno. «La idea es que no se creen grandes bloques y haya abundantes espacios libres, especialmente en la apertura de calles y aparcamientos». El alcalde defiende que este plan permitirá crear «viviendas con calidad». Argumenta que las calles tendrán «una anchura de unos veinte metros, con aceras de 1,50 metros a cada lado, más aparcamientos y la calzada». Al mismo tiempo, se prevé mejorar la accesibilidad en todos los núcleos del concejo. «Es pasar de la caleya a la calle», explica gráficamente el regidor.
En lo que se refiere a las viviendas sociales, de las que la consejera de Vivienda, Laura González, ya adelantó que se construirá en torno a la decena, se podrán hacer gracias a las cesiones de suelo que deban hacer las promotoras, puesto que actualmente no hay el espacio suficiente para hacerlas.
Con mayoría socialista
El Ayuntamiento aprobó provisionalmente la nueva norma urbanística en el último Pleno municipal. Lo hizo con la mayoría del PSOE y la abstención del URAS, que en las comisiones, sin embargo, había votado favorablemente al plan.
El documento deberá ser analizado ahora por la CUOTA, que hará sus sugerencias y los cambios necesarios para la posterior elaboración del texto refundido. Así, «en unos cinco o seis meses», como espera el alcalde, podría salir su resolución. De ser así, González calcula que en abril ya estará ultimado y «para el verano podría entrar en vigor».