En la vega de Tudela Veguín, una zona inundable, el terreno edificado ha aumentado casi un 2500% desde 1957 hasta 1994. El dato, que no incluye el polígono de Olloniego ni su ampliación futura, lo expuso ayer Jorge Marquínez, presidente de la Confederación Hidrográfica del Norte, para ilustrar cómo la urbanización «ha ocupado de forma excesiva» las zonas inundables de los ríos.
El problema no es sólo asturiano, «está generalizado. En el Norte, donde se ha urbanizado de forma más intensa en zonas inundables es en el País Vasco», explicó Elena Fernández Iglesias, de la CHN y el Indurot. Por ello, ayer se reunieron en el Auditorio más de medio centenar de expertos de los organismos de cuenca de toda España, para tratar de unificar un modelo que defina las áreas susceptibles de inundación y sistemas de mapas y datos intercambiables.
La UE decidió tomar medidas ante el creciente riesgo de inundaciones, que vincula al calentamiento global después de las avenidas que anegaron Centroeuropa en 2002. La directriz era poco aplicable a los países mediterráneos. Por eso, el Ministerio de Medio Ambiente impulsó cambios para tener en cuenta la peligrosidad y la geomorfología, imprescindible para fenómenos que arrastran gran cantidad de materia sólida, torrenciales, como los que suceden en España.
Marquínez resaltó que los encauzamientos no son la solución, ya que los terrenos inundables, las vegas, actúan como freno de la avenida y permiten que los sedimentos se depositen.