Sábado, 4 de noviembre de 2006
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Asturias
Fallecen dos jóvenes en Langreo al ser arrollados por un tren de Feve cuando cogían caracoles
José Manuel Jiménez, de 20 años, y David García, de 15, iban acompañados de dos primos que esquivaron el convoy La compañía ferroviaria dice que el maquinista utilizó la señal acústica, mientras los testigos afirman que «no pitó»
Fallecen dos jóvenes en Langreo al ser arrollados por un tren de Feve cuando cogían caracoles
EXPLICACIONES. A la izquierda, Andrés, primo de las víctimas y testigo del accidente, y David García, (en el centro), padre del joven de 15 años fallecido, conversan con un agente de la Guardia Civil en el lugar de los hechos, en compañía de otros familiares. / JUAN CARLOS ROMÁN
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Dos jóvenes langreanos, de 20 y 15 años, fallecieron ayer tras ser arrollados por un tren de Feve en las inmediaciones del polígono de La Moral, cerca de la localidad de Tuilla, en Langreo, cuando buscaban caracoles en la vía férrea junto a dos de sus primos. El siniestro se produjo a las cuatro y media de la tarde cuando David García Salazar, de 15 años y vecino de Sama, y José Manuel Jiménez Barrul, de 20 años, de La Felguera, ambos de etnia gitana, se detuvieron a recoger caracoles en la vía que une Gijón y Laviana, en un tramo comprendido entre La Felguera y Tuilla. El tren, que circulaba en sentido Gijón, había salido un minuto antes de la estación de La Felguera. Según explicó Feve, cuando el maquinista del convoy vio que dos personas estaban caminando por la vía, apretó el freno de emergencia y utilizó las señales luminosas y acústicas. Sin embargo, el tren no pudo parar a tiempo y «no se pudo evitar la tragedia», indicó la empresa ferroviaria, tras recordar que «las vías del tren no se pueden usar como camino».

Distinta versión ofrecieron los primos de las víctimas, Paulino Salazar García y Andrés Jiménez Manzano, que salieron ilesos, al encontrarse 200 metros por delante de los fallecidos y conseguir apartarse a tiempo. Según su testimonio, el tren no hizo ninguna señal y sólo lo oyeron cuando el convoy se encontraba prácticamente encima. «El tren no pitó como otras veces -dijo Paulino Salazar-. Sentí un golpe, miré y vi el tren encima. Entonces, agarré a mi primo Andrés y lo tiré hacia la montaña. Nada más pasar el tren, vi al 'churri' -José Manuel Jiménez- y a David tirados en el suelo».

En ese momento y, según explicó el otro joven testigo de los hechos, Andrés Jiménez, «el tren ya estaba pitando y haciendo señales luminosas. Parecía que se iba a parar en la curva, pero siguió adelante y yo me fui corriendo hacia mis primos, que ya estaban muertos».

Hasta el lugar del accidente, un tramo recto de casi un kilómetro que se encuentra encajonado entre la ladera de un monte y un río, se desplazaron bomberos, el juez de guardia de Langreo y una médico forense, que procedieron al levantamiento de los cadáveres pasadas las 18.15 horas. Según ésta última, David García Salazar y José Manuel Jiménez Barrul perdieron la vida por sendos traumatismos craneoencefálicos. El impacto se produjo cerca de un talud, por lo que la forense también valoró la posibilidad de que los fallecidos pudieron «haber rebotado» contra él tras ser golpeados por el tren.

También acudieron al lugar del trágico suceso los familiares de las víctimas, entre los que se encontraba la madre David García Salazar, que sufrió un ataque de ansiedad. Fuentes cercanas a la investigación apuntaron que el joven, menor de edad, se encontraba fugado desde el mes de setiembre del centro de acogida de menores de Miraflores, en el concejo de Noreña. Actualmente, se encontraba viviendo con sus primos en el barrio de La Vega, aunque sus padres residen en el distrito de Sama. Por su parte, José Manuel Jiménez Barrul, estaba casado y era padre de una niña de dos años y de un bebé de apenas un mes.

Los cuerpos de las víctimas fueron trasladados al Hospital Central de Asturias, en Oviedo, donde se les realizará la autopsia. Previamente, hasta el levantamiento de los cadáveres, la vía permaneció cortada al tráfico ferroviario, aunque, según Feve, ni la circulación ni los horarios sufrieron alteraciones de importancia.

 
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