Recuperar aquello que tuvo vida en su momento, especialmente en el mundo rural, es el objetivo de la cuarta edición Seronda d'Avilés, organizada por Escontra'l Raigañu, que se clausurará, hoy, tras un festival de canción asturiana que se desarrollará desde las doce y media del mediodía en la carpa instalada en la plaza de España.
Nada mejor para conseguir que las antiguas tradiciones no caigan en el olvido que organizar demostraciones de los artesanos que hacían su trabajo manual en el campo. Es el caso del ferrero Faustino García, un artesano de Vesullo, un pueblo de Cangas de Narcea. Conseguir un acero de calidad es uno de sus secretos para los cuchillos y navajas que fabrica. Clavos para las puertas y herraduras a medida salen forjados de su fragua.
Isabel Cadenas Rodríguez, tejedora nacida en Madrid que vive desde hace 30 años en Verducero, un pueblo de Pola de Allande, mostró su laborioso quehacer en un viejo telar. Con el atuendo típico de la región explicó que antiguamente se hacían colchas con trapos procedentes de mandilones, camisas o pantalones. Explicó que se necesitan unas quince sábanas para hacer una colcha, un trabajo que puede llegar a insumir hasta treinta horas de trabajo.
La ceramista avilesina Rosa Siñeriz efectuó demostraciones con el torno que sirvieron para conocer las diversas técnicas utilizadas en el modelado de sus piezas, algunas de las cuales exhibió en el interior de la carpa instalada en la plaza de España. La colección expuesta reunió sus típicas aldeanas, así como jarras para servir la sidra y madreñas. Colás García Sánchez, vecino de la localidad gijonesa de Caldones, criticó la falta de interés de los ayuntamientos por mantener los oficios tradicionales del campo asturiano. Puso como ejemplo los mercados medievales a los que no tienen acceso los artesanos autóctonos.
Habilidad
García Sánchez mostró su habilidad en la fabricación de cestos hechos de mimbre. Germán Rubín, integrante de Escontra'l Raigañu, mostró cómo se elaboraba la sidra en los llagares. En otro rincón de la carpa que comunicaba con el exterior, el presidente de la Asociación de Vecinos El Hórreo, José Carlos 'Cali' Zapatero, apuntaba que se había consumido medio millar de sidra y unos 600 kilos de castaña asada. Las demostraciones artesanales también tuvieron un recuerdo para los cunqueiros, los fabricantes de cuencos. Arturo Iglesias Martínez, vive en Grandas de Salime, donde aseguró se recuperó este antiguo oficio en el año 1984.
La jornada transcurrió con el acompañamiento de gaitas y tambores, pasacalles en carruajes por el casco antiguo, así como una esfoyaza y diversas actuaciones musicales que terminaron a medianoche con el concierto de música tradicional asturiana del grupo La Bandina. La carpa se abrirá hoy al mediodía para acoger el III Festival de canción asturiana, que clausurará la Seronda.