El Ejército israelí prolongó ayer por cuarto día consecutivo su ofensiva a gran escala contra la franja de Gaza, en la que desde desde primeras horas comenzó a cobrarse víctimas, hasta un total de siete.
Los últimos en morir fueron dos hermanos. Isa, de 23 años, y Ali, de 25, resultaron alcanzados por un misil lanzado desde un avión no tripulado del Ejército hebreo mientras intentaban disparar un cohete Qasam contra Israel. Los médicos del hospital Kamal Uduan, cerca de Yabalia, informaron de que ambos llegaron muertos al centro médico, que no recibió ninguna otra víctima de la agresión.
En el centro de la Franja, un grupo de milicianos de Yihad Islámica escaparon ilesos de otro ataque al saltar del coche momentos antes de ser alcanzados por el misil. Horas antes, otro palestino perdió la vida cuando se derrumbó sobre él la casa de Beit Hanun en la que vivía tras recibir el impacto de un proyectil lanzado desde un carro de combate. La siguiente víctima mortal fue el miembro destacado de las milicias de Hamás, Loai al Burunu, de 32 años, que conducía un automóvil por la ciudad de Gaza cuando fue alcanzado por un misil lanzado desde el aire. El propio movimiento islámico fue el que anunció en una octavilla que Al-Burunu era un jefe de su brazo armado y en particular un experto en la fabricación de explosivos. Poco después, un misil tierra-tierra disparado contra un grupo de palestinos que se encontraban cerca de una gasolinera al este del campo de refugiados de Yabalia mató a Ibrahim Bisuni, de 19 años, y causó heridas a otras cuatro personas. Y otro más fue abatido cuando fue disparado por un tirador de élite del Ejército y un quinto en un intercambio de fuego con una unidad especial hebrea en el que un oficial israelí resultó herido grave. El objetivo de la ofensiva contra Gaza, una de las más duras desde hace meses, es frenar el disparo de cohetes Qasam contra Israel.