Domingo, 5 de noviembre de 2006
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'Manolón', el policía confiado
El inspector de Avilés Manuel García, que tenía como confidente a Trashorras, declara mañana en la vista oral del 'caso Pipol'. Su testimonio sobre la dinamita refrendará la acusación del fiscal Fue jefe de Estupefacientes y ahora es el responsable de Extranjería en el puerto y el aeropuerto
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Manuel García, 'Manolón', siempre ha sostenido que Trashorras le engañó. Y Trashorras asegura, tras su detención por su presunta implicación en el 11-M, que el inspector de Policía avilesino fue quien le traicionó. De la declaración del primero, prevista para mañana en la Sección Octava de la Audiencia Provincial, en Gijón, interesa sobre todo conocer cuándo y cómo 'fichó' al ex minero como confidente. El dato es importante porque podría dar más o menos credibilidad a la declaración de Trashorras, que ya tuvo lugar el pasado 25 de octubre con motivo de la vista oral que se sigue para esclarecer el 'caso Pipol'.

El ex minero aseguró que fue inmediatamente después de su detención en julio de 2001 cuando la Policía le propuso colaborar «en la desarticulación de otras tramas delincuenciales de Asturias». Y su abogado, Gerardo Turiel, basa su táctica de defensa precisamente en esa condición de confidente de su cliente: «Todo lo que hizo el señor Trashorras, si es que hizo algo, fue con el consentimiento de la Policía», dijo en el juicio. Pero, entonces, ¿hizo referencia Turiel en la vista oral a lo que hizo Trashorras después de julio de 2001? Antes de esa fecha quedó claro en el juicio que el avilesino no era, al menos según su versión, colaborador de 'Manolón'. Mañana en la sala se escuchará lo que tenga que decir el inspector sobre ese punto.

El resto de la declaración del policía se centrará en la 'operación Pipol' y tendrá que explicar cómo se produjo el registro en la cochera de Avilés en la que se encontraron 56 kilos de hachís, 96 detonadores y 16 cartuchos de dinamita el 25 de julio de 2001.

El suyo es uno de los testimonios que ayudará al fiscal Antidroga, José Perals, a probar que había un entramado de venta de explosivos paralelo al de las drogas después de que el juez desestimara, entre otras pruebas, el informe del Laboratorio Químico Toxicológico de la Comisaría General de Policía de Madrid sobre un cartucho encontrado en esa cochera.

El inspector Manuel García Rodríguez, 'Manolón', participó en ese registro siendo entonces el jefe del Grupo de Estupefacientes de la Comisaría de Avilés, por lo que desde esa fecha supo que los tres presuntos propietarios de ese garaje, entre ellos su confidente, tenían almacenados explosivos muy probablemente para traficar con ellos. Un aspecto de José Emilio Suárez Trashorras preocupaba al policía, como se deduce de su declaración ante la comisión parlamentaria que investigó los atentados del 11-M: «En una ocasión le pregunté si había vuelto a vender 'goma 2' y me dijo que desde su detención en julio de 2001 no había vuelto a tocar nada».

De hecho, entre el ex minero y el policía se produjo un distanciamiento después de que la Comisaría de Avilés fuera advertida por la Jefatura Superior de Policía de Oviedo de que el confidente traficaba con dinamita. Revelación que coincide en cuanto a las fechas con el 'chivatazo' que 'Nayo', el prófugo de la 'operación Pipol', hizo para vengarse de Toro y Trashorras.

Tras las dudas sobre su papel antes de los atentados, 'Manolón' dejó Estupefacientes y fue destinado a la brigada de Extranjería. 'No más confidentes' debió pensar este funcionario de Policía, condecorado en 2002, que salió escaldado de su relación con el ex minero avilesino. Su historial impecable se intercala desde entonces con continuas pausas para asistir a interrogatorios judiciales y careos. Hasta en tres ocasiones ha sido llamado a declarar por el juez Juan del Olmo en la Audiencia Nacional, que siempre le despide con una palmadita en la espalda y un «no se preocupe», frase que no acaba de tranquilizarle. También ha contestado a las preguntas de los diputados comisionados en la investigación del 11-M y en el marco de las diligencias abiertas por el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Gerardo Herrero, para depurar responsabilidades penales entre los mandos policiales asturianos.

Tanta tensión ha hecho mella en este policía, considerado por sus compañeros como «muy buena gente», y que, a pesar de la delicada situación que atraviesa, no ha dejado de asistir a su puesto de trabajo ni un solo día.

Natural del concejo de Valdés, su primer destino fue la Comisaría General de Información en Madrid. Ya en Avilés se sitúa al frente del Grupo de Estupefacientes, puesto en el que se mantiene hasta finales de 2004. En la actualidad la vigilancia del Puerto de Avilés y del Aeropuerto de Asturias dependen de él en todo lo relacionado a fronteras, aduanas y extranjería.

Mañana vuelve a declarar ante un juzgado y lo hace en la condición de testigo del fiscal de la 'operación Pipol'. En realidad tenía que haber declarado el lunes pasado, pero los interrogatorios que le precedían se alargaron y el tribunal tuvo que posponer el suyo para otra fecha. Hoy le toca el turno y de nuevo centrará sobre sus palabras toda la atención mediática. El fiscal Antidroga, José Perals, deberá interrogarle con firmeza si quiere sacar conclusiones claras sobre la dinamita hallada en la cochera, y lo mismo harán, aunque para lograr todo lo contrario, los letrados que representan a Antonio Toro Castro y Suárez Trashorras.

Un punto interesante tiene que ver con el acuerdo al que el ex minero, imputado en el 11-M, llegó con 'Manolón' y con el entonces fiscal Antidroga de Asturias, José Luis Rebollo, para sacar de la cárcel a su cuñado Antonio Toro Castro. Seguro que será preguntado también por las cestas de Navidad que como obsequio recibió la Policía tras la liberación de Toro.

Nervios en la sala

Entre el público, pendientes de todo lo que se diga en la sala, volverán a estar los padres de Trashorras, los mismos que el pasado martes instaron a los periodistas que cubren la información de la vista oral a dar el mismo tratamiento informativo que se ha dado a su hijo al inspector de policía. Los nervios pueden traicionarles mientras escuchan su testimonio. De hecho, el lunes le 'quitaron la cara' cuando el policía reconoció en el juzgado a quienes fueron sus vecinos y se dirigió a ellos para saludarles. Pensaron que 'Manolón', el policía amigo de Trashorras que incluso consiguió un empleo para su nuera, Carmen, sacaría pronto a su hijo de la cárcel. Pero no pudo ser. Ahora le oyen decir que el ex minero avilesino sólo era «un colaborador ocasional». Y ello a pesar de que en la comisión que investigó el 11-M admitió entre lágrimas, cuando fue preguntado sobre Trashorras, que «he sido engañado por alguien en quien confiaba».

 
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