La satisfacción de Jesús Iglesias por el resultado de la ya cerrada negociación presupuestaria es más que evidente. El coordinador de IU luce orgulloso la bandera social de las cuentas regionales, aunque también se cuida de aclarar que el repunte de las consejerías que gestiona directamente la coalición no erosiona los recursos de que disponen los departamentos socialistas. Iglesias, que enfoca las autonómicas de 2007, repasa para EL COMERCIO las claves de la actualidad regional.
-Si digo que IU se ha salido con la suya en la negociación del presupuesto y que el PSOE les ha dado todo lo que pedían, ¿me equivoco?
-Las cuentas cumplen los objetivos de IU. Por un lado, que todas las consejerías tuviesen recursos para atender los objetivos del pacto de gobierno. Y, además, que las consejerías que gestionamos de forma directa puedan desarrollar sus políticas, sobre todo desde la preocupación inicial derivada de los retos pendientes: el nuevo plan de vivienda y la ley de dependencia. Sabíamos que esto generaría resistencias porque se podía interpretar que se pedía un tratamiento favorable para las consejerías de IU a costa del resto.
-¿Y no es así?
-Nunca tuvimos esa pretensión. Para IU no es una victoria crecer más que las consejerías del PSOE.
-El consejero de Economía, Jaime Rabanal, cuestiona su interés en apropiarse del 'giro social' del presupuesto. Asegura que es anterior a la llegada de IU al Gobierno.
-No hay precedentes de que el gasto social supere el 65%, y eso ha ocurrido desde que IU ha entrado en el Gobierno, sin que queramos apropiarnos de nada.
-¿Y por qué el PSOE hace ese matiz? ¿Para restarle méritos a IU?
-Supongo que cualquier fuerza política que se considere de izquierdas no puede desmarcarse de la reivindicación de que el presupuesto sea más social. Lo que no acepto es que ese planteamiento se haga a partir de descalificar el peso importante que en el gasto social tienen las reivindicaciones de IU y cómo eso se refleja en el presupuesto.
-Si IU no estuviera dentro del Ejecutivo, ¿sería tan fuerte el peso del gasto social en las cuentas de 2007?
-Seguramente no. El peso de la Consejería de Bienestar Social crece de forma constante en los tres últimos años. Hay más plazas del ERA, un salario social... Eso es lo que define el gasto social y, desde luego, IU ha tenido algo que ver.
-Una de las grandes exigencias de IU tiene que ver con la ley de dependencia. Se criticó mucho al PP por el 'yo legislo, tú pagas' y ahora...
-No es lo mismo. La ley es fruto de un amplio acuerdo político que incluye a las autonomías. Se legisló después de negociar, no se da el elemento de imposición del PP.
-La ley supondrá un esfuerzo económico gigantesco en los próximos años. ¿No es una amenaza para la salud de las arcas regionales?
-Mientras haya un compromiso de financiación estatal, no tiene por qué. Pero hay que ser conscientes de que la clave de los riesgos sobre la estabilidad no está en gastos puntuales como éste, sino en los ingresos que se vayan a recibir, y eso depende de la definición de un nuevo mecanismo de financiación autonómica.
-Pero Solbes y Rabanal ya dicen que antes de 2008, difícil.
-Imposible. Este tema debería afrontarse en 2007, pero no se ha aprovechado el tiempo.
-Mencionaba antes el salario social, cuya partida para 2007 apenas crece. ¿Tanta crisis de Gobierno para luego no necesitar más dinero?
-IU disponía de un estudio de la puesta en marcha del salario social y datos ajustados sobre la cifra de perceptores, por eso no se dan desviaciones presupuestarias. Ojalá que ese acierto en el cálculo se hubiese hecho con la televisión autonómica.
-Por cierto, 28 millones para la televisión, según anuncia Rabanal. ¿Le parece exagerado?
-Cuando se nos racaneaba con el salario social ya nos indignaba bastante, porque intuíamos que el ente de comunicación iba a demandar muchos más recursos.
-Insisto. ¿Lo considera excesivo?
-Ya se intuía que los 17 millones de 2006 no serían suficientes. Sin embargo, lo que nos preocupa es para qué servirá la televisión y su programación. Sobre todo cuando entramos en una etapa tan delicada como la precampaña electoral, en la que cabe exigir más que nunca que los medios públicos sean objetivos y plurales.
-¿Insinúa que no será así?
-Nosotros expresamos algunas reservas sobre la puesta en marcha del ente y las mantenemos. Estaremos vigilantes y, si detectamos algo, lo denunciaremos.
-Hablando de comicios, parece que el panorama postelectoral no cambiará. Ante esa hipótesis, ¿apuesta por otro pacto con el PSOE?
-IU ha demostrado su capacidad de gestión. A partir de ahí, podemos pedir a los ciudadanos más respaldo para avanzar en las políticas que venimos ejecutando. Eso significaría que una hipotética reedición del acuerdo, con un peso mayor de IU, conllevaría la asunción de más competencias y la entrada en la negociación de contenidos políticos de más calado.
-¿Por ejemplo?
-Es prematuro hablar de ello. En líneas generales, se haría hincapié en temas medioambientales, política industrial, el Estatuto...
-En 2003, el Estatuto quedó fuera del diálogo. ¿Qué pasará ahora?
-Nadie entendería que en esa negociación no se hablara del Estatuto, sería incomprensible. Porque sería también un contrasentido que pudiera darse una realidad posterior en la que el PSOE se entendiera con el PP y confrontara con su socio.
-¿Hay miedo a una pinza PSOE-PP que deje a IU al margen?
-Oyendo a sus líderes, siempre dicen que las coincidencias entre ellos son mayores que con IU.
-O sea, que la mosca está detrás de la oreja.
-El enjambre, más bien. A la sociedad asturiana le costaría digerir un acuerdo semejante.
-En ese escenario, la situación del asturiano aparece como gran escollo. Hace unas semanas, el secretario general de la FSA reiteró en EL COMERCIO su rechazo a la oficialidad y la carga de imposición que, a su juicio, ésta conlleva.
-La auténtica imposición es la negativa a la oficialidad, no otra.
-Pero la negativa de la FSA está ahí y complica el pacto.
-San Pedro también negó a Cristo y es la piedra sobre la que edificó su iglesia. Las negativas son firmes hasta que dejan de serlo.
-Hasta que los resultados electorales lo determinen.
-Exacto. Además, sigo pensando que en la FSA son racionales y lógicos, y que esa negativa basada en un elemento falso decaerá.
-Encabeza por primera vez la candidatura autonómica de IU. Teniendo en cuenta el protagonismo público de Valledor, cabeza de lista en las últimas elecciones, ¿no aprecia un riesgo electoral en ese relevo?
-Valledor es un valor político en IU y va de 'número dos'. Obviamente, la organización no ve ese riesgo cuando toma su decisión. Además, las encuestas no dan una diferencia de conocimiento sustancial entre Valledor y yo.
-¿Le ha visto molesto?
-No creo que nadie deba pensar que por ir de 'número dos' se devalúa su esfuerzo. Ir en la lista de IU es un honor, sean en el primer o en el último puesto de la lista.
-Hablando de la lista, los 'críticos' no están muy conformes.
-Esta vez, como otras, habrá una mayoría que sacará adelante sus planteamientos y una minoría que, espero que democráticamente, lo acepte.
-¿Hay ya acuerdo con el Bloque?
-Se está negociando y no hay razones para no revalidar el pacto.