Treinta años lleva José Luis Garci tras las cámaras; de los cuales, veinticinco han tenido parada y fonda frecuente en Asturias. No pudo comenzar mejor la historia fílmica de la comunión entre Garci y el Principado, pues se inició con el primer Oscar obtenido por el cine español. El director de 'Asignatura pendiente' regresaba a la tierra de sus ascendientes y 'Volver a empezar' tenía premio universal. Pocos lo saben, pero existía un antecedente. Su primer cortometraje, '¿Al fútbol!, ya había reunido en 1975 tres de sus pasiones confesadas, el cine, el deporte balompédico y la región asturiana, relatando los alrededores e interiores de un Sporting-Atlético de Madrid, sus dos equipos de toda la vida y unos mismos colores.
O sea, que ahí arranca la estrecha relación cinematográfica de Garci con el Principado. Eso y unos íntimos vínculos con nuestra región, personificados en gentes como José Manuel Fernández, antiguo capitán sportinguista y 'hermano' asturiano de Garci, que hoy recuerda aquel cortometraje a modo de punto de partida de una amistad fraternal.
De niño en El Molinón
Todo empezó, sin embargo, mucho antes. Fue cuando su padre le traía a Gijón en los veranos y acudían juntos a ver los entrenamientos de un Sporting en el que jugaban Sión, Sionín y Molinucu. Una época en la que «me aburría de hacer flanes de arena en la playa y de los días nublados». Pero aquella ciudad tenía «la compensación de los barquillos con miel, los helados de la calle de Cabrales y el cine. El Albéniz, el Goya, que después sería el Versalles y ahora es el Hotel Begoña...».
La nostalgia quedó instalada y tras 'Volver a empezar', los rodajes asturianos de Garci se sucederían y los días nublados acabarían por convertirse en 'Luz de domingo', con la que ahora nos retrotrae a la literatura de Pérez de Ayala y al mundo rural asturiano de principios del siglo XIX.
Por el medio, los acantilados de nuestro litoral han visto a Fernando Fernán Gómez ejerciendo como 'El abuelo' y afrontando el viento del Norte. Película también nominada para el Oscar, lo que satisface a Garci más que la estatuilla conseguida, pues acostumbra a decir que está más orgulloso de las cuatro nominaciones remitidas a Los Ángeles que del propio galardón obtenido (las otras dos cintas que merecieron ese honor fueron 'Asignatura aprobada' y 'Canción de cuna').
Historias de amistad
También por nuestro territorio el paisaje se ha enamorado de la silueta de Lydia Bosch, quien miraba con ojos de historias de otro tiempo (You're the one'). O recuperábamos el embeleso mediante la figura de Ana Fernández, que no se puede quedar nadie impávido ante la 'Historia de un beso'.
José Manuel Fernández explica que no le interrumpe nunca «cuando se pone la bufanda de rodar», entendiendo que Garci «lleva la profesionalidad hasta la obsesión» y que en esos momentos sólo existe para el cine. Él mismo lo pudo observar ejerciendo como actor aficionado con bigote en una secuencia en el Dindurra. Sin embargo, al regreso a la panorámica común de cada día, «es una delicia de persona».
Tras conseguir el Oscar, la primera visita que hizo fue precisamente a Gijón, mostrando en El Molinón la estatuilla del tío Oscar. Su amigo José Manuel se lo había pedido. Alguien le preguntó aquel día qué se sentía en la cima de la gloria. Y la contestación de José Luis Garci fue tan humorística como ecuánime: «En la cima de la gloria hay un letrero que pone 'Caramelos Pepe', y lo que se siente es que tienes un precipicio tremendo a tus pies». Treinta años, o veinticinco, pueden ser mucho o nada, depende del tango que uno quiera cantar. Lo que es seguro es que Asturias y Garci están felizmente casados, que han aprobado juntos múltiples asignaturas y que puede mantenerse, para dicha de ambos, la sesión continua.