Los técnicos hace tiempo que se muestran optimistas con el avance de las obras en el enlace de la autovía minera en Gijón. Los conductores también observan que los enrevesados viaductos adquieren forma con rapidez y su apariencia es prometedora. Ahora, es el propio consejero de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras, Francisco González Buendía, el que certifica la buena marcha de los trabajos. «La obra va bien», señala el responsable regional de Infraestructuras, y «quizás tenga tenga un adelanto respecto al plazo de finalización».
No quiso concretar más el consejero. En principio, el plazo contractual para el fin de obra es el próximo mes de marzo. En ciertos momentos llegó a especularse con la posibilidad de que entrase en servicio en enero, aunque González Buendía no quiso llegar tan lejos ni pecar de optimista.
Lo que sí apuntó Buendía es la razón de la diligente marcha de la obra del enlace de Ceares, que regulará todos los movimientos entre la autovía del Cantábrico, la autovía minera, y la entrada en Gijón. En primer lugar, «el tiempo ayudó», ya que no se produjeron lluvias importantes en los momentos cruciales de los trabajos. En caso de que el clima no hubiese acompañado, las cosas hubiese sido diferentes. Y, por otra parte, también elogió el consejero la «buena ejecución» por parte de la empresa constructora. En definitiva, esta combinación de circunstancias «nos hace ser optimistas».
De momento, los conductores ya pueden disfrutar, desde el pasado día 27 de octubre, de un adelanto de lo que será en el futuro el enlace: desde entonces hay acceso directo desde la glorieta de El Llano hasta la autovía minera y también se estrenó el ramal que desvía a los vehículos desde la autovía del Cantábrico hacia Gijón. En ninguno de los dos casos, las obras están terminadas: en el caso de la conexión con la minera los vehículos circulan por la única calzada construida en doble sentido de la circulación hasta que la otra (Gijón-Mieres) esté finalizada. Por su parte, el ramal por el que entran en la ciudad los vehículos procedentes de Oviedo por la autovía del Cantábrico tampoco está terminado, aunque sí es una adelanto fiel de lo que será.