La XVI Cumbre Iberoamericana se clausuró ayer con la ausencia de ocho presidentes y el paso fugaz de uno (Néstor Kirchner) como seña de identidad alarmante. Escenario inconcebible, por ejemplo, en las reuniones de la Unión Europea, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró inoportuno establecer comparaciones entre ambas convocatorias.
«Comparar la unión económica y política que es la UE con el esfuerzo de construcción iberoamericano no es muy útil», contestó cuando se le dijo que frente al elevado número de ausencias de esta cumbre en las europeas, que se celebran cuatro veces al año, no suele faltar nadie. Zapatero dijo que se han producido diversos periodos electorales y eso ha contribuido a que haya ausencias «pero no le restan fuerza a la Cumbre». El presidente insistió en destacar «la importancia, lo útil» que es contar con una Secretaría General en estas cumbres, a cuyo frente se encuentra el uruguayo Enrique Iglesias.