Roberto Enríquez (Valladolid, 1968) vive un dulce momento profesional. Como bien dice el actor, su trabajo no ha estado marcado por ningún 'pelotazo' sino que ha sido una carrera de fondo, con pasos certeros. En cine ha intervenido en un puñado de títulos de éxito como 'Azuloscuro casinegro', 'El alquimista impaciente', 'Los aires difíciles'. Con poco más de 20 años, este todoterreno de la interpretación ya estaba en el Centro Dramático Nacional participando en el montaje de 'Hamlet', al lado de José Luis Gómez y Ana Belén. Empezó a darse a conocer en la televisión con títulos como 'Colegio mayor', 'Pepa y Pepe' y 'Hospital Central'. Y ahora vuelve al medio por la puerta grande como protagonista de 'La piel del tambor', serie basada en la novela homónima de Arturo Pérez Reverte que rodará Antena 3.
-¿Cómo se perfila su personaje en la serie de televisión?
-El papel es un bombón porque tiene claroscuros, aristas y contradicciones. La serie se basa en la novela de Arturo Pérez Reverte pero tiene un argumento distinto, que se desarrolla pasados cinco años de la trama el libro, aunque los protagonistas siguen siendo los mismos. La historia transcurre en un momento de fuertes luchas internas de poder en el Vaticano. La Santa Sede envía a un sacerdote a Madrid, un hombre que forma parte de un organismo que viene a ser un cuerpo especial volcado en la investigación. Es como un agente secreto. Llega a la capital después de haber sido robada la Cruz de Caravaca, aunque en realidad su misión será investigar las actividades de un grupo reaccionario que está cobrando fuerza dentro de la Iglesia.
Alto coste
-La televisión apuesta en alguna medida por series de alto coste, como la que va a protagonizar usted. Es un cierto riesgo porque si no funcionan son retiradas sin contemplaciones.
-La televisión es así. Pero ocurre lo mismo en el teatro o en el cine, que nunca sabes lo que va a decidir el público. No obstante, si la cadena lanza bien la serie, la promociona y el contenido es bueno, siempre puede no funcionar pero será difícil. El hecho de rodar en cine es importante porque será un producto mejor presentado. Además, los guiones son espectaculares y el reparto tiene altura. Y también resulta de especial importancia el punto de partida, la novela de Pérez Reverte. Hay muchos factores que hacen atractiva la serie, aunque luego las audiencias sean un misterio. Todos estamos muy ilusionados porque los ingredientes del cocido son de primera.
-También lo eran los de 'Vientos de agua', la serie de Campanella para Telecinco, que se suprimió por falta de audiencia.
-A mí me fascinó la serie. Lo que ocurrió con 'Vientos de agua' supuso un paso atrás en general para la profesión porque es bueno para todos que títulos de tanta calidad tengan éxito. Creo que ahora hay poca paciencia en las cadenas para esperar que un producto de calidad prenda en el espectador. No dan tiempo a que una serie llegue a consolidarse. Eso me da un poco de miedo.
-Empezó en televisión. ¿Le ha servido este medio para dar un salto al cine?
-Creo que no afectó ni para bien ni para mal. Yo creo que un actor es actor esté en el medio que esté.