El plan de mejoras que la Concejalía de Medio Ambiente pondrá en marcha con motivo del 60 aniversario del parque de Isabel la Católica irá más allá de la remodelación del área de juegos. Dentro de las obras previstas, también se restaurará una pequeña zona de jardines y dos bancos diseñados en los años veinte del pasado siglo por el entonces arquitecto municipal, Miguel García de la Cruz. Éstos están situados en la zona del parque más próxima a la avenida de Castilla en su confluencia con la avenida de El Molinón.
En fases posteriores se acometerán también una serie de podas en altura, al tiempo que se trabaja ya de forma oficiosa en un programa de actividades conmemorativas de la efeméride. No habrá actos institucionales, pero sí cabe la posibilidad de que se realice alguna exposición fotográfica o se edite alguna publicación ad hoc.
La historia del parque de Isabel la Católica arranca el 20 de febrero de 1941 cuando el Ayuntamiento aprueba la construcción de un nuevo parque en la ciudad, que no se considerará totalmente terminado hasta 1967. No obstante, la fecha oficial de apertura se sitúa en junio de 1947.
El espacio verde, con una superficie de 151.857 metros cuadrados, es un claro ejemplo de recuperación de terrenos degradados. Se construyó en una zona pantanosa, llena de mosquitos, denominada 'Charca del Piles' o 'Llamarga del Molinón' y para su relleno el Ayuntamiento obligó a los contratistas de la ciudad a verter los escombros en ella.
Escombros y aves
A pesar de que se vertieron más de 40.000 metros cúbicos de basuras, escombros y tierras durante dos años, aún quedaron zonas pantanosas, donde se decidió crear los lagos hoy existentes. Uno de sus elementos más emblemáticos, al margen de su numeroso y variado arbolado, es el denominado estanque de los patos, en un extremo del parque anexo al Parado Nacional Molino Viejo y de El Molinón. Su limpieza es ahora una de las principales reivindicaciones de los vecinos de La Arena.
Las primeras aves que poblaron el estanque fueron anátidas donadas por gijoneses en los años cuarenta. En 1954 se adquirieron las primeras aves: tres parejas de cisne blanco, una pareja de cisne negro y siete patos mandarines. En la actualidad habitan la laguna 37 tipos de anátidas sin contar las numerosas aves migratorias que inviernan en el parque.
Cerca de los estanques, hay también un palomar y un aviario con numerosas palomas, galliformes y paseriformes.