No todo sobre Severo Ochoa se conoce. El Premio Nobel de Medicina asturiano hacía visitas habituales al Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) de Villar de Luarca que hoy lleva su nombre y el de su mujer y, en una de tantas, concedió una entrevista a los alumnos, los pocos -siete u ocho, según estiman en el centro- que en aquel entonces cursaban Imagen y Sonido.
Corría el año 1989 y después de la muerte de su mujer, Carmen García Cobián, el bioquímico viajó a su querido barrio de Villar y visitó el IES. Ochoa aprovechó la ocasión para pedir que el centro, que hasta aquel entonces solamente llevaba su nombre, incorporara oficialmente el de su mujer y también dedicó la fotografía que hoy cuelga de las paredes del centro.
También concedió una entrevista que se grabó en una cámara Sony de video de 8 milímetros y que se hizo en el salón de profesores. Hasta ahora, no había salido a la luz su contenido. Fernando Rico era entonces el profesor de Imagen y Sonido y dirigió la entrevista. Desde que fue grabada, nadie la había vuelto a ver. Apareció hace «15 ó 20 días», según Fernando Rico, en una caja con vídeos de Geografía que se hallaba en su casa. Encontrar este entrevista «fue una casualidad» porque la cinta a punto estuvo de acabar en la basura. La pegatina adosada a ella la salvó: 'Entrevista a Severo Ochoa'. El material audiovisual se ha recuperado y se ha pasado a soporte digital gracias a que el centro aún conserva la cámara de grabación utilizada en 1989.
Son quince minutos de conversación en los que Severo Ochoa habló de su vida y sus dos grandes pasiones: su mujer y la Ciencia.