Martes, 7 de noviembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

OPINIÓN

AL GRANO
Etiología de la matanza
LA fiscal del 11-M ha presentado el escrito de acusaciones en el que pide 38.500 años de cárcel para José Emilio Suárez Trashorras. Hace 38.000 años sobrevino el último periodo glacial, que terminó 25.000 años más tarde, al suavizarse el clima dando paso a la revolución neolítica. Bueno, pues la fiscal Olga Sánchez pide para Trashorras una condena tan larga como la que sufre algún mamut entre hielos, por haber vendido explosivos a sabiendas de que eran para fines terroristas. La Justicia tiene una forma de razonar muy distinta a la del ciudadano de la calle, porque 38.000 años es un periodo que no se adapta a la vida del hombre y, para colmo, cuando se aprueba una pena de ese tipo se acaba transformando en veinte años de prisión efectiva. La gente, en la parada del autobús, piensa que es mejor pedir sólo cuarenta años de condena y no abrir la puerta del penal hasta que transcurran cuatro décadas.

En su escrito, Olga Sánchez se anima a adentrarse en la etiología de los atentados de los trenes de Madrid, al afirmar que empezaron a fraguarse en el mes de noviembre del año 2001 (dos meses más tarde del derribo de las Torres Gemelas), y que recibieron un definitivo espaldarazo en el mes de octubre de 2003 (cinco meses antes de los atentados), tras una intervención de Bin Laden que convertía a España en objetivo de las acciones terroristas. La fiscal es muy libre de hacer esas valoraciones, pero me parece sumamente arriesgado aseverar en qué momento el terrorismo islamista puso sus ojos en España. Es posible que con la euforia de los ataques a Nueva York y Washington, los secuaces de Al-Qaida hayan hecho planes para dinamitar medio Occidente, porque del tamaño de su odio y resentimiento no puede caber duda. Ahora bien, asegurar que elaboraron un plan específico y proritario para realizar una matanza en España es una hipótesis tan válida como su contraria.

La fiscal alude al papel jugado por España en la invasión de Irak, como un elemento ligado a la matanza. A partir de esa premisa, el Ministerio Fiscal queda atrapado en la lucha política, porque el PP no va a quedar callado viendo cómo el juicio del 11-M puede conllevar una abultada pena de cárcel para unos desconocidos y el descrédito para el Gobierno de Aznar. Olga Sánchez debería saberlo.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo