Milos Forman atesora dos Oscar como director, algo de lo que muy pocos pueden alardear. Sin embargo, ayer estaba a la defensiva. A los periodistas no les había gustado 'Los fantasmas de Goya', y le reprocharon que ofrezca una visión tópica de la España negra, cuando no incurre en errores de bulto en el guión: ahí es nada que un burgués detenga y torture a un alto cargo del Santo Oficio.
Para colmo, estaban ausentes las dos estrellas de un filme rodado en España, lo que hacía sospechar que no habían quedado muy contentas del resultado final. «Bardem tenía muchas ganas de venir, pero está rodando en la selva sudamericana. De Natalie Portman sólo sé que su publicista le ha prohibido venir a España», reconoció Forman sin más detalles.
Tal como hacía con Salieri en 'Amadeus', al director le interesa más la figura de un -en apariencia- secundario que del protagonista. El inquisidor que encarna Bardem nos guía por la convulsa España del XVIII, retratada con la mirada descreída que Forman siempre ha tenido con sus filmes de época: se huelen las letrinas de palacio. Eso sí, repetir la recaudación de 'Alatriste' ya parece demasiado.