Es secretaria general del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat). Es vicepresidenta del Instituto Mediterráneo del Agua. Fue directora del Instituto Nacional de Meteorología... Milagros Couchoud acapara un imponente currículo que la convierte en una experta a la hora de hablar de cambio climático y energías renovables. Ayer se plantó en el Instituto Jovellanos y les explicó a los jóvenes cuál es el futuro energético del mundo, fue antes de que, ya durante la tarde, en la Gota de Leche, inaugurara con una conferencia las II Jornadas Jovellanos de Divulgación Científica.
-Acaba de comenzar la cumbre de Nairobi. ¿Qué debemos esperar?
-No sé, soy un poco escéptica respecto a las cumbres, me parece que si de verdad tenemos que luchar contra el cambio climático va a ser concienciando a la gente, pero sobre todo a los gobiernos, de que hay que invertir mucho en investigación. Sólo vamos a conseguir superar esto desarrollando energías que nos resuelvan el problema energético mundial, que se va a producir independientemente de todo lo que se diga en Nairobi o lo que se dijo en Kioto. Debemos cambiar las mentalidades y pensar que tenemos que ir hacia energías renovables, sin duda; energía nuclear, sin duda, y energías que suplan los combustibles fósiles que se acaban.
-El dibujo del futuro es catastrofista y apocalíptico. ¿Es real?
-Yo como científica que soy, no soy catastrofista. Creo en la capacidad que tiene el hombre de superar las crisis a base de inteligencia y tecnología. La tecnología ha ido resolviendo los problemas de la humanidad conforme se han sido presentando y creo que ahora también lo hará. El otro día leía el informe del Centro de Estudio del Clima inglés, que decía que en 2010 el 50% del planeta estaría absolutamente desértico. Yo creo que el hombre no va a permitir que eso ocurra, vamos a ser capaces de desarrollar tecnologías que impidan la erosión y desertificación del planeta. El desierto nos ha estado calentando durante mucho tiempo y haciendo que pudiéramos movernos a partir del petróleo o el gas que nos daba, así que ya va siendo que nosotros seamos capaces de llevar el agua al desierto. No es tan difícil.
-¿Cuál es su retrato para dentro de cien años?
-Un retrato mucho más positivo. Se ha tomado conciencia de que hay que empezar a desarrollar tecnologías que impidan esa contaminación de la atmósfera.
-Habla de energías renovables, ¿son el negocio del futuro como ya apuntan algunos?
-El negocio del futuro es la vida. Lo importante es que son la solución del futuro, yo no lo veo como una oportunidad de negocio -que lo puede ser- sino como una oportunidad de salvar el planeta en el que tenemos que vivir.
-Habla de que la investigación y la tecnología frenarán el deterioro del planeta. ¿En qué situación están ahora mismo esos trabajos?
-España lleva unos años que ha optado por incrementar considerablemente sus inversiones en investigación. Y en la UE, los programas de lucha contra el cambio global están siendo objeto de ayudas importantes. Se está haciendo una investigación aplicada, con un compromiso hacia y de la industria, con financiación de experimentos sobre nuevas fuentes energéticas eólicas, solares, mareomotrices... En fin, una serie de posibilidades que abren un abanico de futuro alentador.
-¿Existe un compromiso firme por parte de los gobiernos?
-Yo creo que sí, la Unión Europea seguro, incluso EE UU que no firmó Kioto, sin embargo está volcándose en propiciar tecnologías energéticas de futuro que no sean contaminantes, como el hidrógeno, las plantas solares, y incluso la energía nuclear, que la tenía un poco apartada, en los próximos presupuestos está muy considerada otra vez como solución intermedia. Esto es algo que nos tenemos que acostumbrar a escuchar, a nuestras plantas nucleares habrá que prorrogarles la vida, tendremos que conseguir solucionar problemas: de residuos, de seguridad...
-¿Usted cree que el ciudadano de a pie entiende que la energía nuclear sea ahora una solución de futuro cuando haste hace poco era el demonio con patas?
-Pues mire, no, no lo entiende. Le cuento un chiste que venía en una revista inglesa: un hombre le dice a otro: 'yo con la energía nuclear tengo dos problemas', y el otro le replica: «Sí, la seguridad y los residuos». Su respuesta es: «No, que no entiendo nada de ella y que no me creo nada absolutamente de lo que dicen las personas que entienden». Ese es el problema, en general los científicos tenemos poca credibilidad en este país.
El precio del agua
-¿Valoramos suficientemente el agua?
-Yo muchísimo, una barbaridad.
-¿Y el resto de la sociedad?
-Me parece importantísimo. Hay quienes dicen que baja del cielo y es gratis, pero no es así exactamente: hay que distribuirla, hay que hacerla llegar a las casas, hay que desalarla, depurarla... Y todo eso tiene un precio. De todas maneras el agua es prácticamente gratis. Si nos damos cuenta de lo que es un metro cúbico de agua, son mil botellas de un litro, cuando vamos a comprar una al supermercado cuesta un euro, y no llega a un euro el precio de esas mil botellas que le decía. El agua, más o menos, nos la están regalando.
-Luego parece que apoya la propuesta de Medio Ambiente para gravar el consumo excesivo de agua.
-Eso ya está ocurriendo en algunos sitios. Conviene recordar que los precios que pagamos por el agua son políticos, no pagamos nunca lo que realmente vale. Insisto, un metro cúbico cuesta lo mismo que una botella del supermercado que, a veces, es peor que la del grifo.