«Gijón es una de las ciudades españolas más avanzadas en materia de movilidad urbana, pero es necesario hacer entender a los ciudadanos que tiene que haber un equilibrio entre peatones y conductores. No toda la urbe tiene que estar pensada para los coches ni viceversa; lo importante es encontrar un término medio para conseguir una ciudad donde prevalezcan los impactos positivos a los negativos». Alfons Perona, secretario ejecutivo de la Fundación RACC Automóvil Club, puso ayer a la villa de Jovellanos como ejemplo a seguir en lo referente al diseño de tráfico y tránsito de automóviles, aunque «bien es cierto que debería mirarse en otras ciudades como puede ser Barcelona, donde la estructuralidad de sus barrios facilita la movilidad y se ponen en marcha políticas para el uso del transporte público de los ciudadanos».
El experto ofreció ayer una charla en el marco del ciclo de conferencias para la Reformulación del Plan Estratégico de Gijón 2002-2012, que inauguró a principios de octubre Alejandro Zaera, arquitecto del hotel de cinco estrellas de la familia Masaveu que se construirá en los terrenos liberados del soterramiento de las vías. «A pesar de que Gijón es una ciudad de tamaño medio muy apetecible para vivir, llega un día en el que se plantea el problema de hacer convivir el tráfico con los habitantes; es una cuestión de mentalidad y de empezar a cambiar de hábitos, como puede ser utilizar más el autobús o ir caminando al trabajo; el espacio es el que es y hay que adecuarlo a las necesidades».
El equilibrio de la movilidad urbana pasa por «lograr que el 30% de los ciudadanos se desplacen a pie; otro 30% en coche y el resto en transporte público; de esa forma, se evitará la congestión del tráfico», afirmó. Perona, sin embargo, apostó por «dejar que, en cierta medida, se produzcan atascos porque es una buena forma para lograr que los ciudadanos empiecen a moverse caminando o en autobús. En París, por ejemplo, no hay policías regulando el tráfico en las calles porque tienen por norma dejar que se atasquen como medida disuasoria».
Billete único
Una de las mejores formas de incentivar el uso del transporte público, dijo Perona, «es unificar los billetes, esto es, que si una persona tiene que venir desde Oviedo a trabajar a Gijón, o al revés, pueda coger primero el tren y luego un autobús municipal con la misma tarjeta; porque los usuarios somos un poco vagos y no queremos tener que comprar varios billetes».
El representante del RACC Automóvil Club ofreció durante su intervención un consejo al Ayuntamiento de Gijón: «Recomendaría la creación de un observatorio local de la movilidad para ver cómo evoluciona el tráfico en los próximos años con la puesta en marcha de las nuevas iniciativas y así poder tener datos claros con los que poder comparar el desarrollo del tráfico en la ciudad». Uno de esos proyectos es la habilitación de las denominadas 'zonas 30' en buena parte del casco urbano.
La concejala de Seguridad Ciudadana y Tráfico, Begoña Huergo, que asistió como público a la conferencia, tomó nota de la recomendación del experto.
Perona cifra en «700» la tasa de vehículos por cada mil habitantes que las ciudades españoles tendrán en 2015. «La solución no es acabar con la industria del automóvil, que aporta riqueza, si no buscar una flexibilidad. Tenemos muy poco tiempo para reaccionar», afirmó.