Se dice que hace doscientos años, los marineros irlandeses trajeron la malla a Asturias, dando lugar a una de las actividades más tradicionales de los pueblos pesqueros de la región, que se fue extendiendo por toda la región. Josefina Fernández lleva desde los ocho años bordando con este material y creando las elaboradas combinaciones de dibujos y formas que actualmente expone y comercializa en Gijón.
-Viendo el trabajo terminado, parece increíble que algo así nazca de un pequeño trozo de red. ¿Es muy complicado el bordado con malla?
-Lo cierto es que es muy laborioso y no terminas de creer que todas estas piezas se hayan creado a partir de un pequeño trozo de red, que es lo primero que tienes que hacer. La verdad, es un trabajo de chinos. Aunque de todas formas, depende mucho del tamaño del trabajo y lo elaborado que quieras hacerlo para tardar más o menos. Pero, en general, lleva mucho tiempo.
-¿Cómo promociona sus trabajos?
-Normalmente voy a ferias y a exposiciones culturales de encaje. Siempre a muestras de exposición.
-¿Se muestra interesada la gente en comprar las piezas de encaje?
-La verdad es que sí, aunque no la gente joven de ahora, que lo último que quiere son cosas que adornen las mesas. Pero hay personas a las que les gusta mucho y lo compran con esos fines.
-¿Qué novedades presenta en sus trabajos?
-Las creaciones son las de siempre, aunque hago cosas nuevas como marcadores de libros. Lo que sí es cierto es que a los clientes lo que más les gusta son las letras de malla, que luego unen en toallas o sábanas. También compran muchas cosas para enmarcar.
-¿Es la artesanía en malla una actividad popular sólo en Asturias?
-La malla la puedes encontrar en cualquier parte del mundo, al igual que la costumbre de trabajar con ella. De todas formas, lo lamentable es que está desapareciendo, puesto que ahora casi no se mantiene la tradición ni los usos populares. Hay algunos que seguimos manteniendo la actividad, aunque ya no es lo que era.