Un error de montaje y de delineación. Así explica Luis Felipe Alonso Teixidor, el máximo responsable de la redacción del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Gijón, la polémica en la que se ha visto inmerso en las últimas semanas el concejal delegado de Urbanismo, Jesús Morales Miravalles. El edil socialista ha tenido que defenderse de las acusaciones vertidas por los concejales del grupo del Partido Popular, que lo culpa de utilizar sus responsabilidades públicas para favorecer los intereses de su familia política, con la recalificación como urbanizables en el nuevo Plan General de unos terrenos ubicados en la parroquia de Castiello de Bernueces.
En relación con toda esta polémica, el responsable de la redacción del Plan General de Gijón, Luis Felipe Alonso Teixidor, hizo público ayer un escrito en el que muestra su «estupor» y «perplejidad» por la polémica en la que se ha visto inmerso Morales, lo que considera una «flagrante injusticia», y explica algunos de los pormenores de la tramitación urbanística de los mencionados terrenos en Castiello de Bernueces.
Así, asegura que «los citados terrenos aparecían en el documento de aprobación inicial bajo la clasificación de urbano de baja densidad, con un aprovechamiento equivalente al de su situación anterior. Su clasificación como urbanizable en el documento de aprobación definitiva obedeció a un error motivado por un conjunto de factores y circunstancias concurrentes a la hora de modificar la propuesta inicial del suelo urbanizable de Castiello de Bernueces después del proceso de alegaciones».
Según explica Alonso Teixidor, las alegaciones eliminaron suelo urbanizable en Vega, que se había concebido como 'unidad de actuación' con Granda y Castiello. Ello obligó a una reconfiguración, sobre todo en Castiello, y se plantearon varias alternativas, una de las cuales suponía la inclusión como urbanizable de los terrenos de la familia política de Jesús Morales, «y ello, pese a que el concejal había manifestado en diversas ocasiones su preocupación porque un cambio de su estatuto urbanístico inicial pudiera malinterpretarse. Con todo, la posibilidad de clasificar como urbanizables los terrenos fue considerada con criterios técnicos de ordenación y quizás hubiese prosperado de no ser porque el conocimiento, a última hora, del nuevo diseño del nudo de la AS-1 en las inmediaciones de estos suelos, llevó a considerar que sus impactos sobre un tipo de desarrollo edificatorio como el propuesto en el suelo urbanizable serían, previsiblemente, más graves que los que tendrían sobre los terrenos con su antigua situación y ello se aceptó como la mejor solución».
Inmerecida publicidad
Con la decisión en este punto, según el responsable del Plan General, «por desgracia, un error de montaje y de delineación de los diferentes materiales de las alternativas manejadas se tradujo en la propuesta aparecida en el documento, sin que fuese advertido hasta después de haber pasado los distintos trámites de la aprobación definitiva». Entiende Alonso Teixidor que con el recurso de reposición que presentaron los propietarios el 8 de marzo el Ayuntamiento podrá solventar el error en la tramitación y concluye señalando que «quiero poner de relieve con estas notas que sólo razones técnicas de ordenación, independientes de cualquier influencia pública o privada, han sido las que han intervenido, con mayor o menor fortuna, en el desarrollo de la propuesta para ese ámbito y que, más allá del error técnico cometido, la solución final podrá ser legítimamente criticada por razón de su calidad urbanística, pero nunca debería serlo por los espurios motivos que le han dado inmerecida publicidad».