ES muy probable que si tienen hijos hayan pronunciado la expresión «Mari, el guaje quier un ordenador» o alguna parecida. Puede que hayan sido adolescentes a lo largo de las últimas dos décadas; entonces, la habrán oído decir en casa en respuesta a sus demandas.
Lo que sí está claro es que la 'frasecilla' es sin duda popular. Desde de la aparición del PC, niños y adolescentes, cada día a edad más temprana y con más ímpetu, piden que se les compre un ordenador. Para ello utilizan todo tipo de argumentos como: me vale para estudiar, seguro que puedo hacer los trabajos de clase más rápido, vamos a ahorrar en teléfono, se pueden descargar películas y así no necesitamos ir al vídeoclub. En general, la puerta de entrada de este dispositivo a nuestros hogares no ha sido mayoritariamente a través de los adultos, sino a través de los más jóvenes.
A la hora de tomar la decisión de si el equipo se compra o no, lo que la mayoría de los padres se preguntan es qué porcentaje de la reclamación es realmente necesidad y qué parte es artimaña para conseguir un juguete de dudosa utilidad. En muchos casos ya sabemos que la publicidad ejerce una gran influencia y que no siempre el producto final responde a las expectativas.
La cuestión que todos nos hacemos es: ¿realmente resulta positivo para nuestros hijos tener un ordenador en casa? Como todo en la vida, tener una computadora tiene para los niños sus pros y sus contras. Que de ella se haga un buen uso, dependerá de que maximicemos los primeros y minimicemos los segundos.
No hay duda que el ordenador es un utensilio que llega a nuestras casas para quedarse. Como ha ocurrido con todos los electrodomésticos con una clara utilidad, con el tiempo se han convertido en una herramienta indispensable.
Si miramos hacia el futuro llegaremos a la conclusión de que para un niño saber manejar el ordenador con soltura confiere innumerables ventajas. El uso de herramientas informáticas se extiende a todo tipo de facetas de la vida y el que desde siempre las ha utilizado se encontrará trabajando con ellas más cómodo y seguro. Desde un punto de vista no técnico, las actividades que un niño puede realizar con una computadora podrían clasificarse en dos grupos: las positivas y las 'depende'. Fíjense que no he definido ningún grupo de negativas, porque, en realidad, no existen actividades negativas por naturaleza, sino aplicaciones de las que se hace un mal uso. En el grupo de las positivas encontraremos métodos multimedia para el aprendizaje, juegos educativos y aplicaciones informáticas de tipo general, tales como procesadores de texto, herramientas de dibujo, etcétera. Todos estos sistemas tienen un propósito claro y están desarrollados por expertos para no dañar sicológicamente al usuario, sea niño o adulto. Su uso no es perjudicial en ningún caso, siempre que se haga dentro de unos límites horarios razonables. Además, su utilidad está fuera de toda duda.
En cuanto a los 'dependes', la lista es larga. Para ilustrarlo, nada mejor que algunos ejemplos: ¿es malo conectarse a un chat? ¿Depende! ¿Es malo navegar por internet? ¿Depende! ¿Es malo jugar con el ordenador? ¿Depende!
Discernir en estos casos entre lo positivo y lo negativo es algo que debe hacerse de forma individualizada. Hablar con los amigos a través de un chat es una actividad lúdica que no tienen por qué ser negativa, puede relajar y permite la comunicación a distancia. Sin embargo, si entramos en contacto con un grupo neonazi, donde nos cuentan cómo hacer bombas caseras, la cosa cambia.
Algo similar puede pasar con los vídeojuegos. Si éstos no corrompen la escala de valores del niño y no tienen características como, por ejemplo, el exceso de destellos, jugar puede resultar muy placentero y permitirles desarrollar diversas habilidades.
En el caso del web, recuerden que internet es una gran biblioteca que ofrece conocimiento difícil de encontrar por otros medios. Según la información a la que se acceda tendremos la respuesta a ese 'depende'.
Mi opinión es que tener ordenador es positivo para los niños. Pero con esto no quiero decir dales un cheque en blanco. Debemos prestar atención al uso que de hacen él. Controlar el tiempo que pasan conectados, el tipo de juegos utilizan, a qué sitios acceden y con quién se relaciona a través de la red, debe ser algo de lo que tenemos que estar pendientes.