Un entrenador de fútbol del Codema de 34 años falleció la madrugada del pasado miércoles, tras ser arrollado por una furgoneta conducida por un menor vecino de Langreo. La víctima, Pablo González Martínez, fue empotrada contra la puerta de la cafetería Gaviria, situada en el número 40 de la calle de Juan Alvargonzález, por un vehículo que invadió la acera y se llevó por delante también un árbol, una farola y un banco.
Los hechos ocurrieron en torno a la 1.30 de la mañana. Testigos presenciales observaron cómo una furgoneta Fiat Doblo, con matrícula 5017 DMX, circulaba a gran velocidad y haciendo zig zag por Juan Alvargonzález, en el tramo comprendido entre la avenida de Schulz y la calle de Echegaray.
Al intentar esquivar un grupo de coches que se encontraban en ese momento aparcados en doble fila, el conductor del vehículo dio un brusco volantazo, perdió el control y arrasó todo lo que se interpuso en su camino hasta detenerse en un paso de cebra a la altura de la calle de Echegaray. En su interior viajaban dos personas. Al volante iba D. A. G. G., de 17 años, nacionalidad colombiana y domicilio en Langreo, y en el asiento del copiloto le acompañaba Muguleta L. F., de 39 años, natural de Etiopía y residente en Gijón.
Una hora de reanimación
El hombre atropellado quedó tendido boca abajo a las mismas puertas de la cafetería Gaviria, que quedaron desencajadas por el brutal impacto. Acababa de cruzar la carretera tras salir de El Pindal y en el momento de la colisión se disponía a entrar en la cafetería contra la que fue despedido. Los servicios sanitarios que llegaron inmediatamente a la zona trataron de reanimar al entrenador durante una hora, pero las graves lesiones internas hicieron inviable cualquier intento por salvarle la vida.
Los ocupantes de la furgoneta corrieron mejor suerte. El menor que conducía sin tener carné quedó inconsciente tras la sucesión de golpes. Esta circunstancia y la falta de una orden judicial en razón a su edad evitaron que se le practicara el test de alcoholemia. Una ambulancia le trasladó en primera instancia al hospital de Cabueñes, pero ante la gravedad de sus heridas inmediatamente fue derivado al Hospital Central de Asturias. El joven colombiano sufrió un severo traumatismo torácico y policontusiones y al cierre de esta edición permanecía ingresado en Oviedo en la UVI de Silicosis con pronóstico grave. Aunque no se teme por su vida, varias costillas rotas durante el accidente le afectaron a los pulmones.
El africano adulto que viajaba junto al menor resultó ileso, pero fue detenido por la Policía Local de Gijón como presunto autor del robo de la furgoneta que provocó la tragedia en la calle de Juan Alvargonzález.
Según consta en el atestado policial, el etiope y el menor estuvieron momentos antes del siniestro tomando unas consumiciones en un bar de la avenida de Gaspar García Laviana con dos mujeres, una de ellas la propietaria del vehículo accidentado. Al parecer, estas mujeres, que tienen un negocio de floristería en la calle de Eleuterio Quintanilla, conocían a los inmigrantes porque mantenían algún tipo de relación laboral con ellos.
La excusa del bocadillo
Según la versión dada ante la Policía Local por la dueña de la Fiat Doblo, ésta se ofreció a darle un bocadillo al menor, que se quejaba de tener hambre. Como quiera que el bocadillo se encontraba en el interior de la furgoneta de reparto, la mujer facilitó las llaves del vehículo al adulto por ser persona suya de confianza. Con esas premisas el etíope y el joven colombiano encaminaron sus pasos hasta la calle de Pablo de Olavide, donde la furgoneta estaba estacionada.
Sin embargo, la tardanza en volver de los inmigrantes despertó las sospechas de la propietaria del vehículo, quien no dudó en pedirle a su amiga, que tenía una motocicleta en las inmediaciones, que indagara lo sucedido. Esta mujer realizó el mismo recorrido que el vehículo presuntamente sustraído y así fue testigo de excepción, unos metros por detrás, tanto de su alocada carrera en zig zag como del mortal atropello.
Una vez arrestado, el adulto de 39 años que acompañaba al menor, que carece de antecedentes delictivos, fue trasladado a la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía para ser puesto a disposición judicial. Se le acusa de hurto y robo de vehículo a motor. En cambio a su compañero, cuya situación quedará en manos de la Fiscalía de Menores, se le acusa también de imprudencia grave con resultado de muerte.
La conmoción del suceso, a pesar de producirse de madrugada, reunió en la calle de Juan Alvargonzález a más de doscientas personas, muchas de ellos residentes en la zona en zapatillas y bata.